03/12/16

11:27
Así habla el Señor, el que abrió un camino a través del mar y un sendero entre las aguas impetuosas; el que hizo salir carros de guerra y caballos, todo un ejército de hombres aguerridos; ellos quedaron tendidos, no se levantarán, se extinguieron, se consumieron como una mecha. No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas; yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta? Sí, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa. Me glorificarán las fieras salvajes, los chacales y los avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido, el Pueblo que yo me formé para que pregonara mi alabanza.

11:27
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenaba de risa y nuestra lengua de gritos de alegría. Entonces entre los paganos se decía: «¡Qué grandes cosas no ha hecho el Señor por ellos!» nuestra boca se llenaba de risa y nuestra lengua de gritos de alegría. Entonces entre los paganos se decía: «¡Qué grandes cosas no ha hecho el Señor por ellos!» nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! ¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas.

11:27
Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo. y estar unido a él, no con mi propia justicia -la que procede de la Ley- sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocerlo a él, conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a él en la muerte, a fin de llegar, si es posible, a la resurrección de entre los muertos. Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.

11:27
Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?". Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?". Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".

11:27
Oh Dios mío, que amas tanto perdonar, mi Creador, haz crecer sobre mí el esplendor de tu inaccesible luz para llenar de gozo mi corazón. ¡Ah, no te irrites! ¡Ah, no me abandones! pero haz que mi alma resplandezca de tu luz, porque tu luz, oh Dios mío, eres tú… Me extravié del camino recto, del camino divino, y, lamentablemente, abandoné la gloria que se me había dado. Me despojé del vestido luminoso, el vestido divino, y, caído en las tinieblas, yazgo ahora en las tinieblas, y no soy consciente de que estoy privado de luz… Porque si tú has brillado desde lo alto, si te has aparecido en la oscuridad, si has venido al mundo, oh Misericordioso, si has querido vivir con los hombres, según nuestra condición, por amor al hombre, si… tú has dicho que eres la Luz del mundo (Jn 8,12) y nosotros no te vemos, ¿no es porque somos totalmente ciegos y más desdichados que los ciegos, oh Cristo mío?... Pero tú, que eres todos los bienes, que los das sin cesar a tus servidores, a los que ven tu luz… Quien te posee, en ti lo posee realmente todo. ¡que yo no sea privado de ti, Maestro! ¡que no sea privado de ti, Creador! ¡Que no sea privado de ti, Misericordioso, yo, humilde extranjero…! Te lo ruego, ponme junto a ti aunque sea verdad que he multiplicado los pecados más que todos los hombres.           Acoge mi oración como la del publicano (Lc 18,13), como la de la prostituta (Lc 7,38), Maestro, aunque yo no llore como ella… ¿No eres tú, manantial de piedad, fuente de misericordia y río de bondad? : por estos títulos, ¡ten piedad de mi! Sí, tú que has tenido las manos, tú que has tenido los pies clavados en la cruz, y tu costado traspasado por la lanza, Compasivo Señor, ten piedad de mí y arráncame del fuego eterno… Que en este día permanezca ante ti sin condenación para ser acogido dentro tu sala de bodas donde compartiré tu felicidad, mi buen Señor, en el gozo inexpresable, por todos los siglos. Amén.

01:00
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                  “Verbum Spei”     
           “Palabra de Esperanza” 
         
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4° Sábado Cuaresma
El Evangelio de hoy 
Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: «Este es verdaderamente el profeta». Otros afirmaban: «Este es el Mesías». Otros, en cambio, decían: «¿Acaso el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?» Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús. Algunos querían apoderarse de él, pero nadie le puso la mano encima. 
Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús, volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?» Ellos respondieron: «Nadie ha hablado nunca como ese hombre». Los fariseos les replicaron: «¿Acaso también ustedes se han dejado embaucar por él? ¿Acaso ha creído en él alguno de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley, está maldita».
Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?» Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta». Y después de esto, cada uno de ellos se fue a su propia casa. 

Reflexión:
El problema de los fariseos era que ellos tenían su idea ya fija del “modelo” de Mesías que necesitaban y de cómo debía ser el mesías, según “su” interpretación de las Escrituras. Y resultó que era totalmente diferente. Jesús era un hombre lleno de libertad, de amor para todos: amigos y enemigos, extranjeros y propios. Un hombre que hablaba de reconciliación, no de odio; de humildad, no de poder; de paz y no de guerra. 
Su vida se convertía así en una forma diferente de comprender a Dios, no como el Dios de las victorias, sino como PADRE. Esta visión no cuadraba con sus ambiciones de poder, de riqueza, de prepotencia; por tanto, había que quitarlo de en medio. Hoy pasa lo mismo en muchos de nuestros cristianos, que esperan un “mesías” que cuadre con sus “necesidades”, que venga a realizar sus expectativas. 
Hermanos, Jesús es el Mesías enviado por Dios para dar vida y libertad a nuestras vidas; para dejar atrás los formalismos estériles, para conducir nuestra vida por el camino del amor y de la reconciliación; para llevarnos a experimentar el amor dulce y poderoso del Padre del cielo y finalmente introducirnos en el Reino de Dios. Si ésta no es la expectativa de Jesús para tu vida. ¡Cámbiala!, y acepta a Jesús como lo que realmente es: “El Hijo de Dios vivo”. 
(Evangelización Activa).

Oración:
Señor Jesús, concédeme, la sencillez de corazón para que no tenga que pedirte pruebas de tu amor, para que nunca deje de creer en ti. Concédeme la gracia de conocerte, amarte e imitarte. Amén.

Acción:
Hoy haré una breve oración por las personas que pasan por alguna necesidad o problema, pidiendo a Dios, que les haga experimentar su presencia y les ayude a solucionar y sobrellevar con fortaleza sus dificultades.
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            “Nuntium Verbi Dei  
“Mensaje de la palabra de Dios”
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Hermanos Franciscanos

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