03/11/17

23:29

Por: H. Hiram Galán LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, quiero vivir con coherencia mi fe. Ayúdame a extender tu reino en la tierra incluso, si es necesario, con las palabras.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quiere, haremos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".

Cuando aún estaba hablando, una nube los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El Evangelio es el libro de las enseñanzas por excelencia. En él se delinea el camino a seguir para llegar algún día ala Jerusalén celestial.

Una continua invitación de Jesús es la de ser luz de las naciones, la de guiar a nuestros hermanos. «Ustedes son la luz del mundo». Es claro el mensaje del Señor, tenemos que ser luz en todo el sentido de la palabra. Por ello, al presentarse transfigurado, les muestra la fuerza del testimonio de quien irradia esa luz. Es la luz verdadera que no se enciende para esconderla sino para ponerla en lo alto e iluminar a los demás. Es por ello que también lo hace en un monte. Jesús muestra que el verdadero testimonio es capaz de suscitar en los corazones aspiraciones como las de san Pedro «que bien se está aquí», quien no termina de entender lo que está sucediendo, pero es tal la fuerza de la luz que doblega su corazón.

Ésta es nuestra misión, las palabras pueden convencer pero el testimonio arrastra. Ayúdame,Señor a que mi coherencia de cristiano, sirva como testimonio evangelizador. Que mi vida sea verdadera luz para aquellos que se encuentran en tinieblas y sombras de muerte.

Miren, queridos amigos, la fe en nuestra vida hace una revolución que podríamos llamar copernicana, nos quita del centro y pone en el centro a Dios; la fe nos inunda de su amor que nos da seguridad, fuerza y esperanza. Aparentemente parece que no cambia nada, pero, en lo más profundo de nosotros mismos, cambia todo. Cuando está Dios en nuestro corazón habita la paz, la dulzura, la ternura, el entusiasmo, la serenidad y la alegría, que son frutos del Espíritu Santo, entonces y nuestra existencia se transforma, nuestro modo de pensar y de obrar se renueva, se convierte en el modo de pensar y de obrar de Jesús, de Dios.
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de julio de 2013).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscaré reconciliarme con aquella persona a la que he herido y que mi falta de testimonio ha alejado de mi vida.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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10:56
El Señor dijo a Abrám: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra". Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años.

10:56
Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

10:56
No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia,

10:56
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan miedo". Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos".

10:56
     Los llevó a la montaña para mostrarles la gloria de su divinidad y darles a conocer que él era el Salvador de Israel, como lo había anunciado por los profetas...Le vieron comer y beber, cansarse y tomar descanso, dormir, experimentar la angustia hasta sudar sangre; todo manifestaciones que no parecían estar en armonía con su naturaleza divina y no convenir más que a su humanidad. Por esto los llevó a la montaña para que el Padre le llamara Hijo y les mostrara que él era verdaderamente su Hijo, que era Dios.      Los llevó a la montaña y les mostró su realeza antes de sufrir, su poder antes de morir, su gloria antes de ser ultrajado y su honor antes de sufrir la ignominia. Así, cuando fuera arrestado y crucificado, sus apóstoles comprendieran que no fue por debilidad sino por consentimiento y total voluntad de salvar al mundo.      Los llevó a la montaña y les mostró, antes de su resurrección, la gloria de su divinidad. Así, cuando resucitaría de entre los muertos en la gloria de su divinidad, sus discípulos reconocerían que no recibía esta gloria en recompensa de su pena, como si tuviera necesidad de ello, sino que le pertenecía por naturaleza, desde antes de los siglos, igual que al Padre y juntamente con el Padre. Así lo dijo Jesús mismo la vigilia de su pasión: “Padre glorifícame con aquella gloria que ya compartía contigo antes de que el mundo existiera.” (Jn 17,5)

02:20
Bloch-Sermon_On_The_Mount

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               *”Verbum Spei”*

        _”Palabra de Esperanza”_

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*1° Sábado de Cuaresma*

*El Evangelio de hoy*

*Mateo 5, 43-48.*
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

*Reflexión:*

Al escuchar estas palabras de Jesús, podríamos pensar: “Jesús, ¿en qué mundo vives? ¿No te das cuenta de que esto no es posible vivirlo? Sin embargo, lo que acabamos de leer es Palabra de Dios, es la palabra que ha creado todo el universo y para la cual no hay nada imposible. Si Jesús dice que esto es lo que debemos hacer, es porque realmente es posible.

Quizás no de inicio, ni tampoco con gran facilidad; ciertamente, llegar a amar a quien nos ha hecho el mal, a quien nos ha ofendido y nos ha llevado “entre las patas” no es algo que se vaya a dar de manera inmediata, será todo un proceso de sanidad interior que Dios, por medio del Espíritu Santo que habita nuestros corazones, es capaz de hacer. Es por ello que para poder perdonar de corazón, para no dejar que los insultos y problemas nos lastimen y agobien, es necesario contar con la gracia de Dios, que nos viene de una vida espiritual intensa.

La perfección en todos los ámbitos de nuestra vida, requiere tenacidad, orden y tiempo para ejercitarse. Pues lo mismo ocurre en la vida espiritual. En la medida en que ordenamos nuestra vida para poder tener un buen rato de oración, y con constancia dedicamos tiempo a la lectura de la Palabra, siendo asiduos a la meditación y a la caridad, en esa medida nos iremos dando cuenta de lo hermoso que es la vida del Reino y desde ahí podremos, no sólo hacer lo que hoy nos pide el Señor, sino incluso cosas mucho mayores. 

(Evangelización Activa).

*Oración:*

Señor Jesús, enséñanos a amar como tú nos amas, aunque sean cosas pequeñas y sencillas, te pedimos tener la alegría de amar gratuitamente, además  concédenos la gracia de reproducir tu imagen en nuestra vida y en cada una de nuestras acciones. Amén.
*Acción:*

Hoy trataré de estar atento en mi manera de hablar: que sea de lo más correcto y bondadoso y pueda tener la comprensión y el ejemplo de Jesucristo.

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         *”Nuntium Verbi Dei”*   

_”Mensaje de la palabra de Dios”_

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Hermanos Franciscanos

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