05/03/18

10:47
En aquellos días, los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós". Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.

10:47
Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar al son de instrumentos: ¡despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y cítara, para que yo despierte a la aurora! Te alabaré en medio de los pueblos, Señor, te cantaré entre las naciones, porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes. ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

10:47
Jesús dijo a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

10:47
Hay hombres que, por caridad espiritual, llevan las cargas de los otros, más allá de sus propias fuerzas, recordando estas palabras: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15:13). Hay otros que, aunque sin duda recibieron de Dios la fuerza para asumir la responsabilidad por los otros, no toman voluntariamente esta carga para la salvación de sus hermanos. Éstos me dan pena pues no poseen caridad. En cuanto a los primeros, les aplico esta palabra: "Si sacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca" (Jr 15:19) y: "Como tú has hecho, se te hará” (Ab 1:15). Vi a un enfermo sanar por medio de su fe la enfermedad de otro, empleando hacia Dios una importunidad digna de alabanza (Lc 11:8). Dando su alma por el alma de su hermano, con toda humildad; al curarlo, él mismo se curó. Y vi a otro que actuaba de la misma manera, pero con orgullo, y recibió esta recriminación: "Médico, cúrate a ti mismo" (Lc 4:23).

Hermanos Franciscanos

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