08/23/19

23:56


Por: H. Abraham Cortés, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Concédeme Señor, la gracia de renovar mi encuentro personal contigo, que el día de hoy y siempre tu mirada toque mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Posiblemente en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado lo que significa escuchar hablar de una persona que no conocemos y más cuando lo que se escucha de ella son cosas grandiosas, increíbles o asombras. Seguramente nace en nuestro interior el deseo y la inquietud de conocer y poder saber de esa persona, pues de ese modo podremos comprobar personalmente la verdad de lo que escuchamos.

En el Evangelio de hoy, vemos que a Natanael le sucede algo similar. Felipe viene a él y le habla de una persona, le invita a conocerlo. Pero no se trata de una persona cualquiera, que es nueva en el pueblo, sino que le habla de Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas. Más aún, Felipe señala que lo han encontrado. Decir esto, para un judío era de gran importancia, no se podía jugar con ello. Natanael duda, pero no por ello deja apagar su inquietud de comprobar si es verdad, lo que Felipe le trasmite. Pero en el encuentro de Jesús con Natanael, sucede algo extraño, no es Natanael quien descubre y conoce a Jesús como el Mesías, sino que es el Señor quien se le revela y quien muestra que conoce a Natanael. Jesús viene a nosotros. Conoce el corazón de cada hombre, pero desea encontrarse personalmente con cada uno y revelarle su amor y verdad. Desea un encuentro de corazón a corazón. Eso fue lo que los apóstoles experimentaron en sus vidas, su mirada se cruzó con la del Señor y ambas tocaron su corazón.

Nuestra vida cristiana no puede sostenerse solo por palabras que escuchamos o leemos, sino que encuentra su sentido y verdad en el encuentro personal con el Señor. Un encuentro en el silencio de nuestro corazón, de que nace el deseo de seguirlo y permanecer con Él y ser su discípulo.

«Si esta es una clave válida de lectura de nuestra historia actual, entonces deberíamos comenzar a dar las gracias a quien nos brinda la oportunidad de este encuentro es decir, a los “otros” que llaman a nuestras puertas, ofreciéndonos la oportunidad de superar nuestros miedos para encontrar, acoger y ayudar a Jesús en persona. Y aquellos que han tenido la fuerza de dejarse liberar del miedo, los que han experimentado la alegría de este encuentro hoy están llamados a anunciarlo desde los tejados, abiertamente, para ayudar a otros a hacer lo mismo, predisponiéndose al encuentro con Cristo y su salvación. Hermanos y hermanas, es una gracia que comporta una misión, fruto del completo abandono al Señor, que es para nosotros la única certeza verdadera. Por esta razón, como individuos y como comunidades, estamos llamados a hacer nuestra la oración del pueblo redimido: “Mi fortaleza y mi canción es el Señor, él es mi salvación”».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Dedicaré un tiempo a solas con el Señor, en el que me vea y me sienta mirado por Él, para descubrir la paz y belleza de su mirada.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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22:48
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_”Verbum Spei”_
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*20° Sábado Tiempo Ordinario*
*El Evangelio de hoy*
*Juan 1, 45-51*

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

*Reflexión*
Una de las cosas que Dios más aprecia en su pueblo es la “autenticidad” y en este pasaje, Jesús lo confirma. Se encontró con un israelita “que no tiene doblez” es decir, con una persona auténtica.
Hoy es importante que demos una revisada a nuestra vida, para ver qué tan auténticos somos, no sólo en nuestra vida espiritual, sino en nuestra vida ordinaria. El mundo moderno nos invita a vivir en medio de “máscaras”, y es así que muchas veces nos resulta difícil el llegar a conocer a una persona, pues vive debajo de una personalidad o apariencia que no es en definitiva ella misma.
Muchos matrimonios fracasan por ello, muchas relaciones se estropean porque nos presentamos “con doblez”, la gente llega a perder la confianza en aquellos de quien no se sabe si lo que están diciendo es en realidad para sacar provecho personal.
Busca, pues, con la ayuda de Dios el ser tú mismo (sin máscaras); quien te ama, te amará aún más siendo auténtico, y lo que es más importante, Jesús te tendrá como uno de sus discípulos cercanos, como lo fue Natanael.
(Evangelización Activa)

*Oración*
Señor Jesús, enséñanos a nacer de nuevo, a dejar que el Espíritu vaya haciendo su labor en nosotros. Fortalece nuestra fe; alienta nuestra coherencia en el amor. Ayúdanos a vivir intensamente cada día con más gratitud los dones del Espíritu. Amén.

*Acción*
Afirmemos con gozo y razón que nuestra fe se levanta sobre el testimonio de los apóstoles, que con valentía siguieron a Jesús y acogieron su Palabra.
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_”Nuntium Verbi Dei”_
_“Mensaje de la palabra de Dios”_
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22:31 ,


Suscríbete a nuestro canal 👉 http://bit.ly/SuscribeteTeleVID 👈 El Padre Fray Jorge Mario Naranjo comparte con nosotros el #EvangelioDeHoy Viernes 23 de Agosto 2019, Juan Capítulo 1 Versículos 45 al 51. Conéctate con la #LectioDivina 📖 http://bit.ly/EvangelioDeHoy Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51): En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.» #PalabraDelSeñor Eucaristía de hoy: 👉 http://bit.ly/SantaMisaTeleVID 👈 Santo rosario: 👉 http://bit.ly/SantoRosarioCatolico 👈 Un Nuevo Despertar: 👉 http://bit.ly/UnNuevoDespertarTeleVID 👈 Síguenos y haz parte de nuestro canal: YouTube: https://www.youtube.com/c/TeleVID Facebook: https://www.facebook.com/televid.tv Twitter: https://twitter.com/Canaltelevid Página web: http://www.televid.tv/ Haz tus donaciones en: http://televid.tv/donar/


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Fuente: https://www.spreaker.com/user/fraynelson/homilia-23-agosto-2019-el-impresionante- El libro de Ruth nos da preciosas enseñanzas: (1) El don especial que tienen las mujeres para encontrar caminos de reconciliación y de comunión en circunstancias difíciles. (2) No hay que confundir una amistad muy cercana con una relación marcada por interés sexual. (3) la medida de la verdadera amistad está en acercar nuestros amigos al manantial de gracia que es Jesucristo.


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Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". "¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía". Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."

10:50


Tradicionalmente, el apóstol Bartolomé se identifica con Natanael. Este Natanael venía de Caná (Jn 21,2) y es pues, probable, que haya sido testigo del gran signo que Jesús hizo en este lugar (Jn 2, 1-11). La identificación de los dos personajes viene, probablemente, motivada por el hecho de que este Natanael, en la escena de la llamada que narra el evangelio de Juan, se encuentra al lado de Felipe, es decir, en el lugar que ocupa Bartolomé en las listas de los apóstoles que nos han dejado los otros evangelios. A este Natanael, Felipe le había contado cómo habían encontrado “a aquél de quien hablan la ley de Moisés y los profetas: a Jesús, hijo de José, de Nazaret”. Como sabemos, Natanel le opone un prejuicio muy rápido: “¡De Nazaret! ¿Puede salir de allí algo bueno?” Esta especie de respuesta es, a su manera, importante para nosotros. En efecto, nos hace ver como, según las esperanzas judías, el Mesías no podía venir de un pueblo tan poco importante como Nazaret (cf  Jn 7, 42). Pero al mismo tiempo, pone en evidencia la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas  haciendo que le encontremos, precisamente, allí donde de ninguna manera le esperamos. Por otro lado, sabemos que Jesús no era, en realidad, exclusivamente “de Nazaret” sino que había nacido en Belén y que, al fin y al cabo, venía del cielo, del Padre que está en los cielos. La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión: en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos tan solo con palabras. En su respuesta, Felipe dirige a Natanael una invitación importante: “¡Ven y verás!”. Nuestro conocimiento de Jesús tiene necesidad, sobre todo, de una experiencia viva. Ciertamente es importante el testimonio de otro, pero, normalmente, toda nuestra vida cristiana comienza por el anuncio que nos llega gracias a uno o varios testimonios, más, enseguida, somos nosotros mismos quienes debemos estar personalmente implicados en una relación íntima y profunda con Jesús.

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El Padre Fredy Córdoba comparte hoy 23 de Agosto de 2019 un espacio de fe y reflexión con nosotros en vivo, déjanos tus preguntas y el Padre Fredy desde la fe nos dará su respuesta para alimentar con espiritualidad al corazón. 👉🙏🚑 Conéctate con nosotros aquí: http://bit.ly/EmergenciaEspiritual Recuerda suscribirte a nuestro canal 👉 http://bit.ly/SuscribeteTeleVID 👈 #EmergenciaEspiritual Síguenos y haz parte de nuestro canal: Facebook: https://www.facebook.com/televid.tv Twitter: https://twitter.com/Canaltelevid Página web: http://www.televid.tv/ Haz tus donaciones en: http://televid.tv/donar/




De los Escritos de santa Rosa de Lima, virgen (Al médico Castillo: edición L. Getino, La patrona de América, Madrid 1928, pp. 54-55) CONOZCAMOS EL AMOR DE CRISTO, QUE EXCEDE TODO CONOCIMIENTO El Salvador levantó la voz y dijo, con incomparable majestad: «¡Conozcan todos que la gracia sigue a la tribulación. Sepan que sin el peso de las aflicciones no se llega al colmo de la gracia. Comprendan que, conforme al acrecentamiento de los trabajos, se aumenta juntamente la medida de los carismas. Que nadie se engañe: ésta es la única verdadera escala del paraíso, y fuera de la cruz no hay camino por donde se pueda subir al cielo!» Oídas estas palabras, me sobrevino un ímpetu poderoso de ponerme en medio de la plaza para gritar con grandes clamores, diciendo a todas las personas, de cualquier edad, sexo, estado y condición que fuesen: «Oíd, pueblo; oíd, todo género de gentes: de parte de Cristo y con palabras tomadas de su misma boca, yo os aviso: Que no se adquiere gracia sin padecer aflicciones; hay necesidad de trabajos y más trabajos, para conseguir la participación íntima de la divina naturaleza, la gloria de los hijos de Dios y la perfecta hermosura del alma.» Este mismo estímulo me impulsaba impetuosamente a predicar la hermosura de la divina gracia, me angustiaba y me hacía sudar y anhelar. Me parecía que ya no podía el alma detenerse en la cárcel del cuerpo, sino que se había de romper la prisión y, libre y sola, con más agilidad, se había de ir por el mundo, dando voces: «¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y delicias! Sin duda emplearían toda su diligencia, afanes y desvelos en buscar penas y aflicciones; andarían todos por el mundo en busca de molestias, enfermedades y tormentos, en vez de aventuras, por conseguir el tesoro inestimable de la gracia. Esta es la mercancía y logro último de la constancia en el sufrimiento. Nadie se quejaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en suerte, si conociera las balanzas donde se pesan para repartirlos entre los hombres.»