Artículos por "Evangelio meditado"

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23:44


Por: H. José Romero, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, te pido que nuestros corazones se puedan unir, que nos encontremos en este momento de oración.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”. El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá poco. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A veces, leer la última frase de este Evangelio puede causar un poco de miedo; incluso he llegado a pensar que hubiera sido mejor que Dios no me diera tanto, que Dios no me confiara tanto, para que así no me tenga que exigir tanto al final. Creo que es válido el miedo cuando uno habla de cosas materiales, pero, en estas dos parábolas, Dios me enseña la alegría de ser cristiano, el regalo de poder conocerle.

El don de la fe es un regalo que solamente proviene de Dios y, en la medida que es mayor mi fe, mayor será lo que me exija. Pero el fruto de tener fe es conocerle, el tener fe es el regalo que me permite amar a Cristo, y la exigencia que Dios me pide es mi amor. ¡Qué alegría debo sentir por poder amarle!

Pero Dios me invita a algo más, me confía mucho, me confía lo que Él más ama, me confía sus almas. Ser apóstol de Cristo es tener la confianza de Dios para recibir su mayor tesoro, y solamente me exigirá amar a todas sus almas por Él, cuidar a cada una de ellas con amor. A mayor confianza mayor posibilidad de amar.

Le pido a Dios que aumente mi fe para que pueda amarle más; le pido ser su apóstol para que pueda amar más a los demás y sienta la alegría de ser cristiano amándolo a Él y a todas sus almas.

«El cristiano no está hecho para el tedio; en tal caso, para la paciencia. Sabe que también en la monotonía de ciertos días siempre iguales se esconde un misterio de gracia. Hay personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que riegan el desierto. Nada sucede en vano y ninguna situación en la que un cristiano se encuentre inmerso es completamente resistente al amor. Ninguna noche es tan larga como para hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuanto más oscura es la noche, más cercana está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frío de los momentos difíciles no nos paraliza; y si también el mundo entero predica contra la esperanza, si dice que el futuro traerá solo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro está el retorno de Cristo. Cuando sucederá, ninguno lo sabe, pero el pensamiento de que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso sirve para tener confianza y no maldecir la vida. Todo se salvará. Todo. Sufriremos, habrá momentos que susciten rabia e indignación, pero la dulce y potente memoria de Cristo alejará la tentación de pensar que esta vida está mal».
(Audiencia de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hablar del amor de Dios a una persona que lo necesita y amarla como Dios la ama.

Despedida Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:33


Por: H. Jesús Salazar, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Tú que conoces mi corazón, ilumíname para que sepa reconocer las cosas que son más importantes para mi vida eterna y que me guíe por ellas.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a media noche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando amamos a alguien nos da muchísimo gusto que esa persona esté con nosotros, y cuando no está, nuestra actitud de espera demuestra el amor y cariño que le tenemos. Cristo nos puede llamar a ayudarle en su misión a cualquier hora y nosotros debemos estar preparados para responderle, listos para salir, como lo refleja el tener la túnica puesta y las lámparas encendidas; aunque sea oscuro el camino para los que tenemos nuestra confianza puesta en el Señor, esto no nos causa miedo porque sabemos que Cristo no nos dejará solos para que se nos acabe el aceite de nuestras lámparas.

Todas nuestras acciones por Dios son una respuesta a sus invitaciones. Él siempre tiene la iniciativa para invitarnos a hacer grandes cosas por Él; y para poder responderle como debemos, es necesaria una escucha atenta a su Palabra para que así sepamos cómo esperarlo mejor.

Esta espera activa nos ayuda a estar preparados porque Dios puede venir a nuestras vidas en cualquier momento, y lo mejor es que nos encuentre haciendo lo que sabemos que Él nos pide, aunque sea difícil. Es ser como un niño que sabe lo que sus papas le piden y, porque los quiere y desea que se sientan orgullosos de él, se comporta bien; pero para llegar a este punto tuvo que haber pasado por las pruebas de qué significa obedecer, y muchas veces se equivocó, sin embargo, no se dio por vencido y siguió perseverando hasta que lo logró.

«Y pensemos que Dios no se desmiente a sí mismo. Nunca. Dios no desilusiona nunca. Su voluntad con nosotros no es confusa, sino que es un proyecto de salvación bien delineado: “Dios quiere que todos los hombres sean salvados y alcancen la conciencia de la verdad”. Por ello, no nos abandonamos al fluir de los eventos con pesimismo, como si la historia fuera un tren del que se ha perdido el control. La resignación no es una virtud cristiana. Como no es de cristianos levantar los hombros o bajar la cabeza ante un destino que nos parece ineludible. Aquellos que tienen esperanza en el mundo nunca son personas sumisas. Jesús nos recomienda esperarlo sin estar de brazos cruzados: “Dichosos los siervos que el Señor, al venir, encuentre despiertos”. No existe constructor de paz que a fin de cuentas no haya comprometido su paz personal, asumiendo los problemas de los demás. La persona sumisa no es un constructor de paz, sino que es un vago, uno que quiere estar cómodo. Mientras el cristiano es constructor de paz cuando arriesga, cuando tiene el coraje de arriesgar para llevar el bien, el bien que Jesús nos ha dado, nos ha dado como un tesoro».
(Audiencia de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Mostrarme disponible con alguien en mi trabajo, aprovechando siempre mi tiempo para hace el mayor bien posible.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:23


Por: H. Pedro Cadena, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, gracias por traerme a estar un rato contigo. Tú me conoces y sabes dónde están mis seguridades. Sé Tú mi seguridad. María, hazme confiar en el Señor como tú.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”.

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.

Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?'. Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Cuál era la seguridad del rico en la parábola de hoy? ¿Es ésta una verdadera seguridad, una que no falla? Tal vez hoy es un buen día para darle la mano a Jesús y asomarte a tu corazón. ¿Cuáles son tus seguridades? ¿Cuál es tu seguridad última, que fundamenta todas las demás?

No tengas miedo, Jesús está a tu lado. Deja que tu mirada encuentre la suya. ¿Cómo te hace sentir? Puedes pedirle al Señor lo que necesites, Él está aquí para ti, y te quiere con todo su corazón. No tienes que merecer su amor, Él te ama desde antes de que pudieras hacer cualquier cosa.

«La historia cobra vida cuando surge el contraste entre lo que el hombre rico planea para sí mismo y lo que Dios le plantea. El rico pone ante su alma, es decir, ante sí mismo, tres consideraciones: los muchos bienes acumulados, los muchos años que estos bienes parecen asegurarle y, en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar desenfrenado. Pero la palabra que Dios le dirige anula estos proyectos. En lugar de los “muchos años”, Dios indica la inmediatez de “esta noche; esta noche te reclamarán el alma”; en lugar de “disfrutar de la vida”, le presenta la “restitución de la vida; tú darás la vida a Dios”, con el consiguiente juicio. La realidad de los muchos bienes acumulados, en la que el rico tenía que basar todo, está cubierta por el sarcasmo de la pregunta: “Las cosas que preparaste, ¿para quién serán?”. Pensemos en las luchas por la herencia; muchas luchas familiares. Y mucha gente, todos conocemos algunas historias, que en la hora de la muerte comienzan a llegar: sobrinos, los nietos vienen a ver: “Pero ¿qué me toca a mí? Y se lo llevan todo”. Es en esta contraposición donde se justifica el apelativo de “necio” —porque piensa en cosas que cree concretas pero que son una fantasía— con el que Dios se dirige a este hombre. Es necio porque en la práctica ha negado a Dios, no ha contado con Él».
(Ángelus de S.S. Francisco, 4 de agosto de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a visitar a Jesús en la Eucaristía y pedirle que sea Él mi gran seguridad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:33


Por: H. David Sánchez L.C. | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia, Señor, de sentirte en mi oración como Tú quieres para que, así, pueda comunicar tus maravillas a otros.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

"En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo: 'Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no siga molestando'".

Dicho esto, Jesús comentó: "Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Uno de los medios para crecer en santidad es la oración que nos ayuda a tener una relación con Cristo, y, por esto, es algo que se recomienda hacer por lo menos una vez al día, ya que Dios quiere estar presente en nuestras vidas, y la oración es el mejor canal para tenerlo presente por lo menos en mente.

Cuando estamos en necesidad queremos que Dios actúe rápidamente, pero muchas veces no sucede así –sin olvidar la posibilidad de que Dios lo puede hacer-; ante este problema no debemos dejarnos vencer por las dificultades, tenemos que seguir pidiendo hasta que Dios, en su sabiduría infinita, nos responda y haga su voluntad. Jesús quiere demostrar el valor de la constancia en la oración porque, quien desfallece en ella, pueda ser que ni siquiera quería de verdad lo que pedía o que no confía en la misericordia de Dios.

La parábola muestra un caso extremo en el que un juez, quien ya por oficio debe ser justo, no responde a una mujer que sufre y está indefensa. El papel de Dios es totalmente diverso al del juez de la parábola. Dios es justo juez, misericordioso, que se compadece ante la necesidad del prójimo y quiere siempre ayudarle.

«Es necesaria paciencia: nosotros no podemos prometer a alguien rezar por él y después terminar la cosa con un Padre Nuestro y un Ave María e irnos. No. Si tú dices que vas a rezar por otro, debes ir por este camino. Y es necesaria paciencia. La misma paciencia de la cananea: la mujer puede sentirse insultada por Jesús, pero va adelante, ella quiere llegar a aquello y va adelante. La misma paciencia insistente de la mujer que iba al juez injusto y un día el juez se cansó y dijo: “Pero a mí no me importa nada de Dios ni de los hombres, pero por quitarme a esta, sí, lo haré” y ganó, ganó la viuda. Es necesaria la constancia. La paciencia de ir adelante. La paciencia de aquel ciego a la salida de Jericó: gritaba y gritaba y gritaba y querían silenciarlo... ¡Pero gritaba! Y finalmente, el Señor lo escuchó y le hizo venir».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de marzo de 2018, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pedir con constancia una gracia que me transforme en una persona justa y haré una oración especial por todos los misioneros, para que sean fieles a su vocación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:52


Por: H. Alexis Montiel, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, dame el valor de reconocerme cristiano ante mis propios temores.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En las vísperas de la jornada mundial de las misiones recuerdo los tiernos momentos de mi infancia donde mis papás me llevaban a compartir los juguetes que ya no ocupaba y darlo a los demás niños. Recuerdo que una vez intenté remendar un peluche que tenía un pequeño agujero; sinceramente, quedó peor y me decidí a darlo a un niño orgulloso de mi gran proeza. De todos los juguetes fue lo último que quedó, nadie lo quería, quién quiere un oso de peluche con una oreja fea. Triste porque nadie aceptaba mi osito, me quise ir, de pronto se acerca un niño corriendo, preguntando donde habían dado este osito tan «lindo», se lo di con cierta desgana, pues era lo único que quedaba.

Lo que le más le había gustado a este chico era la cruz que tenía el osito en la oreja, una cruz roja. El niño pensó en un osito católico, y pensó en el niño que le había dado ese osito que llevaba una cruz al pecho. Años después ese chico era uno de los que más quería ayudar en la iglesia del pueblo.

Lo que menos nos damos cuenta es lo que mejor comunicamos. Somos ese niño con la cruz al pecho en una sonrisa, en una mirada de atención, en un momento de escucha… Llevemos esa cruz en nuestras vidas y anunciemos con nuestras obras, aunque estemos cansados, fatigados o fastidiados, que Jesús está en la cruz por amor a nosotros.

«El camino de Jesús hacia el Calvario es un camino de sufrimiento y soledad que continúa en nuestros días. Él camina, padece en tantos rostros que sufren la indiferencia satisfecha y anestesiante de nuestra sociedad, sociedad que consume y que se consume, que ignora y se ignora en el dolor de sus hermanos. También nosotros, tus amigos Señor, nos dejamos llevar por la apatía, la inmovilidad. No son pocas las veces que el conformismo nos ha ganado y paralizado. Ha sido difícil reconocerte en el hermano sufriente: hemos desviado la mirada, para no ver; nos hemos refugiado en el ruido, para no oír; nos hemos tapado la boca, para no gritar. Siempre la misma tentación. Es más fácil y «pagador» ser amigos en las victorias y en la gloria, en el éxito y en el aplauso; es más fácil estar cerca del que es considerado popular y ganador».
(Discurso de S.S. Francisco, 25 de enero de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Señor, que el amor que Tú me tienes lo pueda transmitir a cuantos me rodean y sea capaz de ser una cruz de salvación, anunciando orgulloso Tu nombre.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy iré a una Iglesia, buscaré lo que más me cuesta vivir del Evangelio y pediré la gracia a Dios para poder hacerlo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:47


Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, dame la gracia de escuchar tu voz y poder seguirla, con amor, para que otros vean un discípulo tuyo, no por mérito personal sino por don tuyo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La misión de Cristo es nuestra misión también, Él nos ha llamado, Él nos ha dado lo necesario para realizar nuestra tarea de discípulos y Él nos ha enviado para comunicarlo y predicar su mensaje. Si no estamos unidos a Cristo, del cual emana nuestra misión, todo lo que hagamos será en vano ya que Él es quien sabe lo que necesita la gente, Él conoce los corazones de las personas y puede llegar a interpelarlos en lo más íntimo para que, así, conviertan su vida hacia Cristo.

Conociendo cuáles son los intereses de Cristo, podemos servirle como sus enviados porque conocemos al artista que quiere esculpir su imagen divina en la obra que Él mismo creó; así, todo lo que hagamos, digamos, pensemos, tendrá la huella de Cristo, el maestro y Señor, y también será una forma por la que nos reconocerán, porque cuando la gente nos vea podrán decir que es Cristo quien vive en cada uno de nosotros.

Dios sabe a quién llama porque conoce a cada uno por su nombre, como a san Lucas, que después emprenderá la tarea de escribir la vida y obras de Cristo en su Evangelio. Podemos decir que todo empezó ahí donde los discípulos empezaron a llevar la paz de Cristo a las cercanías, y después, cómo el evangelista Lucas transmitió el mensaje de Cristo que aún seguimos leyendo hasta el día de hoy, manteniendo viva la memoria de los hechos de nuestra historia de salvación.

«Ese esfuerzo también tiene que abarcar el amplio mundo laical; también los laicos son enviados a la mies, son convocados a tomar parte en la pesca, a arriesgar sus redes y su tiempo en “su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo”. Con toda su extensión, problemática y transformación, el mundo constituye el ámbito específico de apostolado donde están llamados a comprometerse con generosidad y responsabilidad, llevando el fermento del Evangelio. Por eso deseo dar la bienvenida a todas las iniciativas que en cuanto pastores tomen para la formación de los laicos —gracias por esto— y no dejarlos solos en la misión de ser sal de la tierra y luz del mundo, para contribuir a una transformación de la sociedad y la Iglesia».
(Discurso de S.S. Francisco, 7 de septiembre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar por los misioneros.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:52


Por: H. Edison Valencia, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, te pido que me des las fuerzas necesarias para que hoy pueda ser más generoso que ayer, y así, pueda ayudar a los que me necesitan.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”.

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Veo en el Evangelio de hoy a Jesús que dice palabras fuertes contra fariseos y los doctores de la ley y que, lleno de ímpetu, les llama la atención porque no entran ni dejan entrar al Reino de los Cielos. De este Evangelio solo quiero quedarme con una pregunta y meditarla, dándole vueltas en el corazón como lo hacía la santa Madre de Dios. ¿Qué tipo de llave soy yo para mi hermano? ¿Soy una llave egoísta, solo para mi puerta, una llave que no puedo compartir, pues con ella yo, y solo yo, entraré en el reino de Dios? ¿O soy la llave que está llena de moho, porque la he tenido tanto tiempo escondida que ya no sirve para nadie, ni para mí, ni para otros, puesto que con ella ya no soy capaz de abrir nada? ¿O la llave que está torcida porque, forzando algunas puertas, la he torcido y ya no me sirve para la puerta que debo abrir? ¿O la llave que está rota?, pues queriendo abrir puertas que no eran, la he dañado, y ahora no puedo abrir la puerta para la cual fue hecha. O, por último, ¿tengo la llave correcta, sin manchas, aquella que he conservado en mi caja fuerte para abrir la puerta que es adecuada y en el momento adecuado, y no solo para mí sino para otros? ¿Qué tipo de llave soy para mi hermano?

«La profundización del kerigma se realiza con la experiencia del diálogo que nace de la escucha y que genera comunión. Jesús mismo ha anunciado el reino de Dios dialogando con toda clase y categoría de personas del judaísmo de su tiempo: con los escribas, los fariseos, los doctores de la ley, los publicanos, los doctos, los simples, los pecadores. Reveló a una mujer samaritana, en la escucha y en el diálogo, el don de Dios y su misma identidad: abrió para ella el misterio de su comunión con el Padre y de la sobreabundante plenitud que surge de aquí. Su divina escucha del corazón humano abre este corazón para acoger, a su vez, la plenitud del Amor y la alegría de la vida. No se pierde nada con el diálogo. Siempre se gana. Con el monólogo, todos perdemos, todos».
(Discurso de S.S. Francisco, 29 de junio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscaré ayudar a abrir la puerta a alguien que se encuentre en dificultad de abrirla.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:48


Por: H. Leonardo Garzón LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia, Señor, de amarte íntimamente para que pueda entender tu pensamiento y sentir tu corazón y, así, sea un testimonio para los demás.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”.

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El corazón de Cristo está lleno de amor por nosotros, y eso lo podemos palpar en este pasaje ya que Él regaña a los fariseos y doctores de la ley, no porque tengan una malicia intrínseca, sino porque quiere la conversión del pecador y no se centra tanto en su pecado. El centrarse en el pecado más que en la persona del pecador, es lo que Cristo recrimina a los fariseos, porque esa es una gran parte del amor de Dios y su justicia.

En la Iglesia de hoy podemos encontrar personas parecidas a los fariseos que son autoridades eclesiásticas alejadas de la gente y viviendo en su torre de cristal, teniendo un estilo de vida más de ser servido que de servir; pero Cristo nos enseña a vivir de manera contraria haciendo de nuestras vidas un acto continuo de servicio. También puede haber ejemplos de inconsistencia en las personas que predican de una forma, pero viven de otra; esto es muy malo porque lo que más enseña y mueve a la gente es el ejemplo de vida. Para solucionar todo esto se necesita tener, sobre todo, una actitud como la de Jesús que es capaz de alabar lo bueno y ayudar al prójimo con su palabra, pero principalmente con su ejemplo, así todo el que lo ve se siente llamado a seguirlo. Dejémonos interpelar por la vida de Cristo para que nuestras conductas cada vez se parezcan más a las de Él, quien se interesa en nuestras actitudes, piensa siempre en servir y es capaz de comprendernos para saber qué pedir de nosotros.

«El acento, más bien, hay que ponerlo en el objetivo principal: ¡convertirse en discípulo de Cristo! Una elección libre y consciente, hecha por amor, para corresponder a la gracia inestimable de Dios, y no un modo de promoverse a sí mismo. ¡Esto es triste! Ay de los que piensan seguir a Jesús para promoverse, es decir, para hacer carrera, para sentirse importantes o adquirir un puesto de prestigio. Jesús nos quiere apasionados de él y del Evangelio. Una pasión del corazón que se traduce en gestos concretos de proximidad, de cercanía a los hermanos más necesitados de acogida y cuidados. Precisamente como vivió Él».
(Ángelus de S.S. Francisco, 30 de julio de 2019).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Encomendar en mi oración a todas las personas con las que trabajo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Leonardo Garzón LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia, Señor, de amarte íntimamente para que pueda entender tu pensamiento y sentir tu corazón y, así, sea un testimonio para los demás.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”.

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El corazón de Cristo está lleno de amor por nosotros, y eso lo podemos palpar en este pasaje ya que Él regaña a los fariseos y doctores de la ley, no porque tengan una malicia intrínseca, sino porque quiere la conversión del pecador y no se centra tanto en su pecado. El centrarse en el pecado más que en la persona del pecador, es lo que Cristo recrimina a los fariseos, porque esa es una gran parte del amor de Dios y su justicia.

En la Iglesia de hoy podemos encontrar personas parecidas a los fariseos que son autoridades eclesiásticas alejadas de la gente y viviendo en su torre de cristal, teniendo un estilo de vida más de ser servido que de servir; pero Cristo nos enseña a vivir de manera contraria haciendo de nuestras vidas un acto continuo de servicio. También puede haber ejemplos de inconsistencia en las personas que predican de una forma, pero viven de otra; esto es muy malo porque lo que más enseña y mueve a la gente es el ejemplo de vida. Para solucionar todo esto se necesita tener, sobre todo, una actitud como la de Jesús que es capaz de alabar lo bueno y ayudar al prójimo con su palabra, pero principalmente con su ejemplo, así todo el que lo ve se siente llamado a seguirlo. Dejémonos interpelar por la vida de Cristo para que nuestras conductas cada vez se parezcan más a las de Él, quien se interesa en nuestras actitudes, piensa siempre en servir y es capaz de comprendernos para saber qué pedir de nosotros.

«El acento, más bien, hay que ponerlo en el objetivo principal: ¡convertirse en discípulo de Cristo! Una elección libre y consciente, hecha por amor, para corresponder a la gracia inestimable de Dios, y no un modo de promoverse a sí mismo. ¡Esto es triste! Ay de los que piensan seguir a Jesús para promoverse, es decir, para hacer carrera, para sentirse importantes o adquirir un puesto de prestigio. Jesús nos quiere apasionados de él y del Evangelio. Una pasión del corazón que se traduce en gestos concretos de proximidad, de cercanía a los hermanos más necesitados de acogida y cuidados. Precisamente como vivió Él».
(Ángelus de S.S. Francisco, 30 de julio de 2019).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Encomendar en mi oración a todas las personas con las que trabajo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, dame la gracia de preocuparme más por mis actitudes interiores para que así pueda amarte con lo más profundo de mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hay cosas que nos son fáciles sea por nuestra forma de ser, carácter o hábitos; Dios nos bendice cuando somos capaces de hacer ciertas cosas que a Él le agradan, especialmente en el aspecto espiritual, las cuales son muestra de que hemos avanzado en nuestro camino de santificación personal. Pero Dios no quiere que nos quedemos ahí. Él quiere que sigamos avanzando en nuestro peregrinar terreno para alcanzar la felicidad y paz interior que tanto necesitamos, siempre pidiéndonos algo más.

Dios nos invita a examinar nuestra vida para saber si hemos dejado que nuestro egoísmo entre en nosotros, y nos hace esconder cosas para que los demás no se enteren de qué es lo que hago o que digan: Pensábamos que era intachable pero ahora nos damos cuenta de quién es en verdad. Hay que alabar a Dios haciendo lo que a Él le agrada, poniendo nuestro corazón en las cosas que hacemos por Él; que todo nuestro ser pueda alabar y glorificar al Señor, que, en lo público y exterior, como en lo privado e interior, pueda seguir a Cristo dándole lo que tengo para que experimente y sienta internamente el costo de la entrega.

Señor, que pueda dejarte entrar en mi vida, aunque sea difícil aceptar lo que tú me pedirás; ayúdame a reconocer cómo puedo amarte más y que me sirva de motivación para hacerlo.

«Hagamos un examen de conciencia para ver cómo acogemos la Palabra de Dios. El domingo la escuchamos en la misa. Si la escuchamos de forma distraída o superficial, esta no nos servirá de mucho. Debemos, sin embargo, acoger la Palabra con mente y corazón abiertos, como un terreno bueno, de forma que sea asimilada y lleve fruto en la vida concreta. Así la Palabra misma nos purifica el corazón y las acciones y nuestra relación con Dios y con los otros es liberada de la hipocresía. El ejemplo y la intercesión de la Virgen María nos ayuden a honrar siempre al Señor con el corazón, testimoniando nuestro amor por Él en las elecciones concretas por el bien de los hermanos».
(Ángelus de S.S. Francisco, 2 de septiembre de 2018).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer una visita a la Eucaristía pidiendo por toda la gente de Iglesia que no actúa con autenticidad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Pablo Méndez, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que comprenda mejor lo que Tú me quieres decir a través de la contemplación de tus misterios divinos y la lectura de tu palabra.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Pues, así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cristo responde a la gente que quiere ver a Dios que vean su vida y más específicamente su muerte y resurrección, porque solo en la contemplación del misterio pascual podemos entender a Dios, ya que este fue el acto más divino que pudo haber hecho, dar su vida sin pedir nada a cambio, y solo sugerir que lo amásemos. Ante esta actitud de Dios bien meditada, contemplada y ponderada, la inteligencia y el afecto se arrodillan ante el misterio, ¿qué más se puede pedir sino un corazón más grande para amarlo?

Reconocer a Dios no es fácil; por eso es normal que queramos ver a Dios a nuestra manera, preguntarle para que Él nos pueda responder, agarrarlo para que no pueda hacer algo más sino lo que queramos. Pero no podemos hacer que Dios se someta a nuestra voluntad porque así no es como Él lo quiere, hay que dejar que Dios sea Dios.

En la historia ha habido grandes ejemplos de fe en Dios, y estos nos sirven como modelos para nuestra propia vida porque son personas, como nosotros, que tomaron la decisión de seguir a Cristo a donde los llevara, sin hacerse sordos a su llamado y siendo dóciles y abiertos para que Él les diera las gracias necesarias y, así, emprender el camino, no siempre fácil, de creer en cada momento y aceptar su plan.

«Podemos preguntarnos: ¿Yo tengo el corazón duro, tengo el corazón cerrado? ¿Yo dejo que mi corazón crezca? ¿Tengo miedo de que crezca? Y si crece siempre con las pruebas, con las dificultades, se crece como crecemos todos nosotros desde niños: aprendemos a caminar cayendo, del gatear al caminar, ¡cuántas veces hemos caído! Pero se crece con las dificultades. Dureza. Y lo mismo, cerrazón. Pero quien permanece en esto… “¿Quiénes son, padre?”. Son los pusilánimes. La pusilanimidad es una actitud fea en un cristiano, le falta el coraje de vivir. Se cierra. Es pusilánime».
(SS Papa Francisco, homilía, 17 de enero de 2019 en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pedirle a Dios que me dé la gracia de una fe firme.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José Alberto Rincón, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, concédeme la gracia de reconocerme necesitado de tu compasión amorosa.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: "¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!".

Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: "¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?". Después le dijo al samaritano: "Levántate y vete. Tu fe te ha salvado".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Existe una hermosa tradición mística en la Iglesia de Oriente. Se conoce como la oración del Nombre de Jesús. Consiste en repetir de modo frecuente a lo largo de la jornada las palabras: ‘Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.’

Grandes hombres de oración han dedicado una vida entera a contemplar estas sencillas palabras. Y es que en ellas se encuentran las dos actitudes que un corazón saludable tiene al acercarse a Jesús, es decir, la confianza y la gratitud.

Primero, confianza. Sabemos de antemano que aquello que pediremos nos será concedido. En el corazón de cada uno de los leprosos estaba este anhelo por ver realizada su petición. No olvidemos que la lepra era enfermedad de pecadores; de ahí que sólo quien podía perdonar los pecados tenía potestad para curarla.

Después, agradecimiento. La bendición que recibimos gratuitamente exige, en toda justicia, que volquemos nuestra mirada hacia lo alto y demos gracias por tan inmenso derroche de generosidad. Tristemente, de los diez leprosos sólo uno regresó. ¡Y era el samaritano, enemigo de los judíos y extraño al Dios de Israel!

¿Cuántas veces conseguimos verdaderamente, con un corazón sincero, pasar de la confianza al agradecimiento? ¿Cuántas veces confiamos sin agradecer? ¿Cuántas veces desconfiamos y no agradecemos? El Evangelio es muy claro. Quien agradece, da gloria a Dios. Y quien da gloria a Dios, es salvado por su fe. Así pues, ¿confiamos y agradecemos?

«O se puede pensar en los diez leprosos de los que habla también Lucas, los cuales fueron sanados y se fueron, pero solamente uno volvió a dar gracias: los otros habían sido sanados y así se olvidaron de Jesús. Frente a una fe condicionada por el interés, Jesús reprocha y dice: “Trabajad, no por la comida que no dura, sino por la comida que permanece para la vida eterna, y que el Hijo del hombre os dará”. La comida es la Palabra de Dios y el amor de Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 16 de abril de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En los momentos del día en que todo parezca salirse de control, repetiré en mi interior: ‘Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.’

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José Alberto Rincón, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, concédeme la gracia de reconocerme necesitado de tu compasión amorosa.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: "¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!".

Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: "¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?". Después le dijo al samaritano: "Levántate y vete. Tu fe te ha salvado".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Existe una hermosa tradición mística en la Iglesia de Oriente. Se conoce como la oración del Nombre de Jesús. Consiste en repetir de modo frecuente a lo largo de la jornada las palabras: ‘Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.’

Grandes hombres de oración han dedicado una vida entera a contemplar estas sencillas palabras. Y es que en ellas se encuentran las dos actitudes que un corazón saludable tiene al acercarse a Jesús, es decir, la confianza y la gratitud.

Primero, confianza. Sabemos de antemano que aquello que pediremos nos será concedido. En el corazón de cada uno de los leprosos estaba este anhelo por ver realizada su petición. No olvidemos que la lepra era enfermedad de pecadores; de ahí que sólo quien podía perdonar los pecados tenía potestad para curarla.

Después, agradecimiento. La bendición que recibimos gratuitamente exige, en toda justicia, que volquemos nuestra mirada hacia lo alto y demos gracias por tan inmenso derroche de generosidad. Tristemente, de los diez leprosos sólo uno regresó. ¡Y era el samaritano, enemigo de los judíos y extraño al Dios de Israel!

¿Cuántas veces conseguimos verdaderamente, con un corazón sincero, pasar de la confianza al agradecimiento? ¿Cuántas veces confiamos sin agradecer? ¿Cuántas veces desconfiamos y no agradecemos? El Evangelio es muy claro. Quien agradece, da gloria a Dios. Y quien da gloria a Dios, es salvado por su fe. Así pues, ¿confiamos y agradecemos?

«O se puede pensar en los diez leprosos de los que habla también Lucas, los cuales fueron sanados y se fueron, pero solamente uno volvió a dar gracias: los otros habían sido sanados y así se olvidaron de Jesús. Frente a una fe condicionada por el interés, Jesús reprocha y dice: “Trabajad, no por la comida que no dura, sino por la comida que permanece para la vida eterna, y que el Hijo del hombre os dará”. La comida es la Palabra de Dios y el amor de Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 16 de abril de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En los momentos del día en que todo parezca salirse de control, repetiré en mi interior: ‘Jesús, hijo de David, ten compasión de mí.’

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Pablo Méndez, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que reconozca la gracia que me has donado para que, como María, pueda glorificarte con mi vida y que otros se regocijen en ver el amor de Dios hecho obras.

Evangelio del día
(para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!”. Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La Virgen María es la bienaventurada por excelencia y por esto es la mujer predilecta de Dios. Esta alabanza que proviene de otra mujer es una de las tantas formas en las que Dios muestra su amor por ella en la Sagrada Escritura; la encarnación de Cristo donó a la virgen la gracia de santificación de su cuerpo para que no solo su alma fuese habitada por Dios, sino también su cuerpo. A ella que supo acoger a Dios en su vida con totalidad le pedimos que nos ayude a hacerlo nosotros también. Cristo pudo crecer y desarrollarse en el seno virginal de María y que mayor don y misterio el que recibió la madre del Verbo porque se convirtió verdaderamente en la madre de Dios. Por eso podemos decir que Cristo no solo recibió su alimento corporal de María, sino que también recibió la alimentación espiritual; como decía san Agustín hablando de su madre, Mónica, de ella no solo recibí la leche materna sino también la leche espiritual.

No todo el que diga «Señor, Señor» se salvará; así es como responde Cristo a la alabanza anónima diciendo que son aún más dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, obras son amores y no buenas razones. Siguiendo este pasaje podríamos decir que ni siquiera el ser madre de Dios ayuda para salvarse sino el poner en concreto nuestra fe, que nuestra fe se haga obras porque, de otra forma, no sirve, está muerta.

«¿Cómo es mi fe? ¿Es una fe alegre o una fe siempre igual, una fe «plana»? ¿Tengo un sentido de asombro cuando veo las obras del Señor, cuando escucho hablar de cosas de la evangelización o de la vida de un santo, o cuando veo a tanta gente buena: ¿siento la gracia dentro, o nada se mueve en mi corazón? ¿Sé sentir las consolaciones del espíritu o estoy cerrado a ello? Preguntémonos cada uno de nosotros en un examen de conciencia: ¿cómo es mi fe? ¿es alegre? ¿está abierta a las sorpresas de Dios? Porque Dios es el Dios de las sorpresas: ¿he «probado» en el alma aquel sentido de estupor que hace la presencia de Dios, ese sentido de gratitud? Pensemos en estas palabras, que son estados de ánimo de la fe: alegría, sentido de asombro, sentido de sorpresa y gratitud».
(Papa Francisco, ángelus del 24 de junio de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar el Rosario con especial fervor al momento de las letanías.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Abraham Cortés, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que invocando tu nombre pueda llenarme de tu gracia porque sé que de ti proviene toda bendición. Ayúdame a tomar consciencia de que estoy en un combate espiritual contra el maligno y que debo saber responder a tu amor con mi vida.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Este expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Belzebú. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Quién es Jesús para mí? Al hacernos esta pregunta cuestionamos de qué manera nos relacionamos con Dios, porque podemos no creer que Él nos ayuda o pensar que solo podemos pedirle cosas y no nos sirve para más, pero Él es algo más. El poder de Cristo viene de su unión con el Padre porque es un poder que puede hacer lo impensable con su sabiduría divina; a veces no comprendemos cómo es que actúa Dios y para esto necesitamos pedir su gracia la cual nos hace más como Él. Aceptar su plan de salvación es difícil pero no imposible, si no creemos que Él quiere nuestro bien nos podemos perder y pensar que no necesitamos de Dios, pero es en esos momentos en los que lo necesitamos más.

Este Evangelio nos recuerda que el demonio existe y puede actuar de muchas maneras, la forma más sutil es a través de otras personas. Sabemos que Cristo, siendo el hombre más fuerte, ya lo ha vencido, pero su influencia sigue molestándonos; en este combate entre las fuerzas del mal y el bien debemos elegir un lado porque nada es indiferente en este combate espiritual del que ninguno se escapa.

La forma en la que podemos luchar contra el demonio y sus fuerzas del mal es reconocer la presencia de Dios en nuestra vida, que primeramente está en nosotros mismos por su gracia, invocar a Cristo durante el día para que nos proteja y nos dé su bendición y visitarlo en la Eucaristía.

«Hacer todas las noches el “examen de conciencia” como una oración, para identificar si lo que nos ha movido en la jornada ha sido el Espíritu de Dios o el espíritu del mundo, es un ejercicio decisivo en nuestro combate espiritual que nos lleva a entender el corazón y el sentido de Cristo. El corazón del hombre es como un campo de batalla donde se enfrentan continuamente el espíritu de Dios, que nos lleva a las buenas obras, a la caridad, a la fraternidad, y el espíritu del mundo que sin embargo nos lleva hacia la vanidad, el orgullo, la suficiencia, el chismorreo.
(SS Papa Francisco, homilía 4 de septiembre de 2018, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Invitar a alguien a ir a una iglesia para hace una visita al Santísimo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, en mi vida diaria encuentro muchas ocasiones en las que no me acuerdo de ti. Te pido que no dejes de llamar mi atención para que pueda permanecer a tu lado y así pueda amarte.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

“Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Qué podemos pedir a Dios con tanta insistencia? Hay algo que debemos desear y añorar, hay una cosa que debemos pedir constantemente, sin importar el cansancio que podamos experimentar. Dios nos hace ver la importancia de esta petición.

Lo que pedimos a Dios, a veces, puede centrarse en la búsqueda de salud o bienestar. Puede que lo que pedimos se reduzca a una lista de deseos o necesidades. No está mal, pues Él nos cuida como el Padre que cubre todas las necesidades de sus hijos. Pero, al mismo tiempo, siembra en nosotros la sed de algo más profundo.

¿Qué es lo más valioso que podemos pedir a nuestro Padre? Cristo mismo nos ilumina con una pregunta: “¿Cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.

El Espíritu Santo guía nuestros pasos, silenciosamente nos va empujando, camina a nuestro lado sin que le veamos, se mantiene tan cerca de nosotros que no siempre le vemos. Es un don, agua viva, flama ardiente de amor, luz de eterna esperanza, dulce consuelo… Él sostiene y ordena todo el universo, pero, al mismo tiempo, marca el latido de nuestro corazón, ilumina nuestro entendimiento, levanta nuestra mirada y nos permite llamar a Dios como “Padre”.

Solo para pedir esto vale la pena despertar a un amigo.

«Después Jesús cuenta la parábola del amigo importuno y dice: “Debemos insistir en la oración”. Me recuerda lo que hacen los niños cuando tienen tres, tres años y medio: comienzan a preguntar cosas que no entienden. En mi tierra se llama “la edad de los porqués”, creo que también aquí es lo mismo. Los niños comienzan a mirar a su papá y dicen: “Papá, ¿por qué? Papá, ¿por qué?”. Piden explicaciones. Prestemos atención: cuando el papá empieza a explicar el porqué, llegan con otra pregunta sin escuchar toda la explicación. ¿Qué pasa? Sucede que los niños se sienten inseguros acerca de muchas cosas que comienzan a comprender a medias. Solo quieren atraer la mirada de su papá hacia ellos y por eso: “¿Por qué, por qué, por qué?” Nosotros, en el Padre Nuestro, si nos detenemos en la primera palabra, haremos lo mismo que cuando éramos niños, atraer la mirada del padre sobre nosotros. Diciendo “Padre, Padre”, y también diciendo: “¿Por qué?” Y Él nos mirará».
(Ángelus de S.S. Francisco, 28 de julio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Trataré de hablar más con el Espíritu Santo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:32


Por: H. Jose Torres, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey Nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios).

Señor, que en este rato de oración experimente tu presencia renovadora en mi corazón, para ser cada día más un fiel discípulo tuyo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.

Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de hoy vemos cómo en el corazón de los discípulos nace ese deseo de orar, ese mismo deseo que tenemos todos, algunos en una medida, otros en otra, pues todos buscamos estar en contacto con Dios nuestro Padre, ya que ese contacto nos llena de gozo, de amor y de esperanza, y las palabras no alcanzan para describir el amor y la misericordia que solo Él puede dar.

Vemos que esta oración, la más importante por antonomasia solo por el hecho de que salieron de los propios labios de Jesús, es sublime y agradable a Dios Padre. Es por eso que debemos rezarla, saborearla, pensando en todas sus palabras y en la importancia de hacer nuestras todas ellas, para que a la hora de recitarlo, no lo hagamos de manera mecánica, sino que de nuestra boca salga algo que fue pensando con el corazón y el entendimiento.

Busquemos orar con el padrenuestro, como lo hizo Jesús; pongamos nuestros corazones a la par del divino Maestro que hoy nos enseña a dirigirnos a su Padre. Abramos nuestros corazones y pidamos al Padre que nos dé la gracia de ser coherentes con lo que rezamos. Que esta oración que hoy nos enseña se nos haga vida, y que sepamos dar testimonio de hijos en el Hijo, que es la única forma de poder llevar más almas al encuentro con Cristo resucitado.

«Respondiendo a la pregunta explícita de los discípulos, Jesús no da una definición abstracta de la oración, ni enseña una técnica efectiva para orar y “obtener” algo. En cambio, invita a sus seguidores a experimentar la oración, poniéndolos directamente en comunicación con el Padre, despertando en ellos el anhelo de una relación personal con Dios, con el Padre. ¡Aquí está la novedad de la oración cristiana! Es un diálogo entre personas que se aman, un diálogo basado en la confianza, sostenido por la escucha y abierto a la solidaridad. Es un diálogo del Hijo con el Padre, un diálogo entre los hijos y el Padre. Esta es la oración cristiana».
(Papa Francisco, Ángelus, 28 de julio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezaré un padrenuestro pidiendo especialmente por las vocaciones misioneras y por todas las personas que consagran su vida al servicio del prójimo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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