Artículos por "Evangelio meditado"

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que te ame, Señor, y amándote pueda ayudar a otros, porque tu amor se comunica y ayuda a transformar todo para el bien de las personas.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16

En aquel tiempo. Jesús dijo a los fariseos: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Al referirnos a los sacerdotes con el apelativo de «padre» podemos pensar que sólo es un título, pero, en realidad, va más allá. Para un sacerdote el ser padre también significa tener una familia, que sería la gente a la que sirve, porque es un elemento humano que es necesario para todo hombre, sea sacerdote o casado. Todas las características de un padre también se pueden aplicar a un obispo, cardenal o papa quienes, en su llamado, han recibido diferentes tipos de rebaños con sus ventajas y dificultades.

Cristo nos enseña algunas cualidades esenciales de un padre y un pastor, que pueden aplicarse a cualquier apóstol. Primero nos habla de que un pastor debe proteger a su rebaño porque él sabe que el rebaño necesita su ayuda y más cuando está en dificultad; hay que saber salir al encuentro de la oveja que esté en peligro o que esté siendo atacada para sacarla de aprietos; y señala una actitud muy dañina que es la del que solo se preocupa por hacer su función y no le interesa su rebaño o la gente que Dios le puso a su cuidado. Como actitud de base está un espíritu de servicio que busca siempre el ser servidor más que ser servido.

Otra cualidad que Cristo enseña es la de conocer a las ovejas porque nadie ama lo que no conoce. El tiempo que se pasa junto a alguien y las experiencias que se comparten son una forma extraordinaria para conocer a los demás; son un recordatorio que, en nuestro trabajo apostólico, lo que importa más son las personas y nunca debemos olvidar esto. Así como Cristo se interesa por cada uno de nosotros, también nos toca hacerlo por las personas con las que convivimos día a día.

«El Buen Pastor, Jesús, está atento a cada uno de nosotros, nos busca y nos ama, dirigiéndonos su palabra, conociendo en profundidad nuestros corazones, nuestros deseos y nuestras esperanzas, como también nuestros fracasos y nuestras decepciones. Nos acoge y nos ama tal y cómo somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Para cada uno de nosotros Él “da la vida eterna”: es decir, nos ofrece la posibilidad de vivir una vida plena, sin fin. Además, nos cuida y guía con amor, ayudándonos a atravesar los senderos escarpados y los caminos muchas veces arriesgados que se presentan en el itinerario de la vida».
(Regina coeli de S.S. Francisco, 12 de mayo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pasar tiempo con algún familiar, amigo o conocido pensando en cómo Dios ama a esa persona.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:51


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Quiero, Señor, verme en tus ojos para descubrirte en mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?

Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hablemos del discernimiento espiritual. Hay signos fáciles de interpretar: vientos, nubes, luz. Son fáciles no por ser evidentes, sino porque los hay que saben interpretarlos. Son evidentes, pero sin la debida instrucción sería complicado interpretar cada elemento y ponerlos en su conjunto para dar un pronóstico. El médico puede dar un pronóstico viendo los diferentes signos de una posible enfermedad. Es capaz de dar un pronóstico por conocer los síntomas-signos y porque ha sido instruido para aquella tarea tan particular. Debemos decir que hay enfermedades del cuerpo que tienen su raíz en el alma. Del mismo modo que los médicos conocen el cuerpo, los hay que conocen el alma y los síntomas de esta. Estos médicos no sólo reconocen las enfermedades, sino que también leen “los movimientos del Espíritu”. Así como el alma puede enfermar de odio, del mismo modo puede exultar de amor. Así como las fuentes son diversas, los signos los serán también. Esto es el discernimiento, la gracia de leer los movimientos del espíritu en el alma. El Espíritu se mueve para sanar el odio y transformarlo en amor. Es una gracia y muy pocos la reciben. Todavía más pocos son los que pueden distinguir los movimientos del Espíritu en sí mismos.

«Pensad en tantos proyectos políticos, y en cómo cambian de un lado a otro, en todos los países. Pensad en los grandes imperios, pensad en las dictaduras del siglo pasado: se sentían muy poderosos, creían que dominaban el mundo. Y luego todos se derrumbaron. Pensad también hoy en los imperios de hoy: se derrumbarán, si Dios no está con ellos, porque la fuerza que los hombres tienen en sí mismos no es duradera. Sólo la fuerza de Dios perdura. Pensemos en la historia de los cristianos, también en la historia de la Iglesia, con tantos pecados, con tantos escándalos, con tantas cosas malas en estos dos milenios. ¿Y por qué no se ha derrumbado? Porque Dios está ahí. Somos pecadores, y a menudo también damos lugar a escándalos. Pero Dios está con nosotros. Y Dios primero nos salva a nosotros, y luego a ellos; pero siempre salva, el Señor».
(Audiencia de S.S. Francisco, 18 de septiembre 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Ayúdame, Jesús, a descubrir y reconocer tu acción sanadora en mí.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pon por escrito eso que consideras ser un movimiento del espíritu y háblalo con tu padre o madre espiritual.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que hoy pueda convencerme un poco más del amor que Tú me tienes, Señor, enciende en mí el fuego de tu amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús es el enviado de Dios Padre y como tal nos vino a revelar lo que significa el amor que Dios tiene por nosotros. En este sentido el fuego de Cristo es su deseo de que los hombres se den cuenta de cómo es el amor de Dios. La tarea de anunciar a Cristo se resume fácilmente en esto: hacer que la gente conozca a Dios que desde un principio los amó hasta el extremo. Esta es la misión de todo cristiano porque, como sus seguidores, estamos llamados a compartir la buena nueva que nos vino a revelar, y hacer nuestro mayor esfuerzo para acercar a la gente a Dios.

Dios nos muestra su amor ayudándonos a comprender que no todo en la vida es fácil y que, si confiamos en Él, aprenderemos a sobrellevar el sufrimiento.

«Para participar en la edificación de una sociedad abierta, plural y solidaria, es esencial desarrollar y asumir constantemente y sin flaquear la cultura del diálogo como el camino a seguir; la colaboración, como conducta; el conocimiento recíproco, como método y criterio. Este es el camino que estamos llamados a recorrer sin cansarnos nunca, para ayudarnos a superar juntos las tensiones y las incomprensiones, las máscaras y los estereotipos que conducen siempre al miedo y a las contraposiciones; y así abrir el camino a un espíritu de colaboración fructífera y respetuosa. En efecto, es indispensable oponer al fanatismo y al fundamentalismo la solidaridad de todos los creyentes, teniendo como referencias inestimables de nuestro actuar los valores que nos son comunes».
(Discurso de S.S. Francisco, 30 de marzo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hablarle de Dios a una persona, no teóricamente, sino mi experiencia de amor.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José Romero, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, te pido que nuestros corazones se puedan unir, que nos encontremos en este momento de oración.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”. El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá poco. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A veces, leer la última frase de este Evangelio puede causar un poco de miedo; incluso he llegado a pensar que hubiera sido mejor que Dios no me diera tanto, que Dios no me confiara tanto, para que así no me tenga que exigir tanto al final. Creo que es válido el miedo cuando uno habla de cosas materiales, pero, en estas dos parábolas, Dios me enseña la alegría de ser cristiano, el regalo de poder conocerle.

El don de la fe es un regalo que solamente proviene de Dios y, en la medida que es mayor mi fe, mayor será lo que me exija. Pero el fruto de tener fe es conocerle, el tener fe es el regalo que me permite amar a Cristo, y la exigencia que Dios me pide es mi amor. ¡Qué alegría debo sentir por poder amarle!

Pero Dios me invita a algo más, me confía mucho, me confía lo que Él más ama, me confía sus almas. Ser apóstol de Cristo es tener la confianza de Dios para recibir su mayor tesoro, y solamente me exigirá amar a todas sus almas por Él, cuidar a cada una de ellas con amor. A mayor confianza mayor posibilidad de amar.

Le pido a Dios que aumente mi fe para que pueda amarle más; le pido ser su apóstol para que pueda amar más a los demás y sienta la alegría de ser cristiano amándolo a Él y a todas sus almas.

«El cristiano no está hecho para el tedio; en tal caso, para la paciencia. Sabe que también en la monotonía de ciertos días siempre iguales se esconde un misterio de gracia. Hay personas que con la perseverancia de su amor se convierten en pozos que riegan el desierto. Nada sucede en vano y ninguna situación en la que un cristiano se encuentre inmerso es completamente resistente al amor. Ninguna noche es tan larga como para hacer olvidar la alegría de la aurora. Y cuanto más oscura es la noche, más cercana está la aurora. Si permanecemos unidos a Jesús, el frío de los momentos difíciles no nos paraliza; y si también el mundo entero predica contra la esperanza, si dice que el futuro traerá solo nubes oscuras, el cristiano sabe que en ese mismo futuro está el retorno de Cristo. Cuando sucederá, ninguno lo sabe, pero el pensamiento de que al final de nuestra historia está Jesús Misericordioso sirve para tener confianza y no maldecir la vida. Todo se salvará. Todo. Sufriremos, habrá momentos que susciten rabia e indignación, pero la dulce y potente memoria de Cristo alejará la tentación de pensar que esta vida está mal».
(Audiencia de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hablar del amor de Dios a una persona que lo necesita y amarla como Dios la ama.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Padre todo cariñoso, en este momento levanto mis ojos hacia ti para contemplarte. Te pido humildemente una pequeña caricia de tu mano suave y amorosa. ¡Qué más me podría llenar el corazón en este momento que una dulce caricia tuya!

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a media noche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Un día tenía clase en la universidad a las 7:00 am. Recuerdo que me levanté a las 5:45 am, me alisté, desayuné rápidamente y salí de casa. Era invierno y todavía estaba oscuro. Yo iba en mi carro muy cómodamente, pero me sorprendí que ya había gente esperando en la parada de autobús. Me preguntaba a qué hora se habrían levantado aquellas personas. Supongo que a las 4:30 am. ¡Y todavía no llegaban a su trabajo!

Leyendo este evangelio me acordé de aquellas personas. Todos los días esperan en la parada para tomar un autobús que los lleve a su trabajo. ¿Acaso no son esas personas de las que nos habla el Evangelio de hoy? Aquellos que con humildad, fidelidad y perseverancia hacen lo que tienen que hacer todos los días. Esos también son los santos de hoy, los santos de la puerta de al lado. Los que están preparados para cuando el Señor los llame a su presencia. Los que dan lo mejor de sí todos los días, los que pasan la vida perdonando y sirviendo con amor. Los que están luchando el combate espiritual contra las tentaciones. Los que reservan una hora de su día a Jesús en la misa diaria. Con esto te quiero decir que sí es posible vivir el Evangelio. Porque el Evangelio se hace vida también en nuestras vidas, sólo necesitamos un pequeño salto de fe, y junto con la gracia de Dios, eso nos basta.

Y ahora, en este momento de oración, yo te pregunto: ¿y a ti cómo te encontraría Jesús? ¿Estás preparado? Cuéntale tu respuesta a Él...

«El Evangelio recomienda ser como los siervos que no van nunca a dormir, hasta que su jefe no ha vuelto. Este mundo exige nuestra responsabilidad y nosotros la asumimos completa y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea trabajosa, que nunca bajemos la guardia, para acoger con gratitud y estupor cada nuevo día que Dios nos regala. Cada mañana es una página en blanco que el cristiano comienza a escribir con obras de bien. Nosotros hemos sido ya salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios sea todo en todos. Nada es más cierto en la fe de los cristianos que esta «cita», esta cita con el Señor, cuando Él venga. Y cuando este día llegue, nosotros, los cristianos, queremos ser como aquellos siervos que pasaron la noche con los lomos ceñidos y las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. ¿Habéis pensado, vosotros, cómo será el encuentro con Jesús, cuando Él venga? Pero, será un abrazo, una alegría enorme, ¡una gran alegría! ¡Debemos vivir a la espera de este encuentro!».
(Audiencia de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy haré lo que tenga que hacer con mucho amor, como preparándome para contemplar a Jesús cara a cara.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Sé Tú, Señor, mi única riqueza.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”.

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.

Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?'. Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Este mundo me propone un ideal distinto al que Cristo me ofrece. El mundo me dice que la felicidad la encuentro en tener cosas, muchas cosas, que cuanto más costosas sean más feliz seré. Este mundo me hace creer la mentira de que mi felicidad la encuentro en cosas materiales.

Cristo, por otro lado, me invita a tener mi mirada en lo alto, en las cosas del cielo, en el verdadero tesoro que puede colmar mi alma. Él me invita a vivir abandonado completamente en su amor, capaz de llenar de felicidad todo mi corazón. Me pide confiar plenamente en Él y dejar que sea Él quien me haga feliz.

Esta felicidad, esta riqueza que Cristo me ofrece, no es cuantiosa materialmente ni vistosa ante los ojos del mundo. Esta felicidad es Cristo mismo. Él quiere ser la única riqueza de mi corazón, ya que solo Él puede llenarlo por completo.

Sé Tú, Señor, mi única riqueza. Conviértete, Jesús, en el único tesoro de mi corazón. No permitas que mi corazón se apegue a nada más que no seas Tú. Concédeme anhelarte y desearte cada día más. Sé mi única riqueza.

«Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales. Y nos hará bien acercarnos a quien es más pobre que nosotros, tocará nuestra vida. Nos hará bien, nos recordará lo que verdaderamente cuenta: amar a Dios y al prójimo. Sólo esto dura para siempre, todo el resto pasa; por eso, lo que invertimos en amor es lo que permanece, el resto desaparece. Hoy podemos preguntarnos: «¿Qué cuenta para mí en la vida? ¿En qué invierto? ¿En la riqueza que pasa, de la que el mundo nunca está satisfecho, o en la riqueza de Dios, que da la vida eterna?». Esta es la elección que tenemos delante: vivir para tener en esta tierra o dar para ganar el cielo».
(Homilía SS Francisco, 19 de noviembre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy buscaré visitar a Cristo en una iglesia, como muestra de que Él es mi único tesoro.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, en este día, me pongo en tus manos como un niño recién nacido. Te quiero decir que sólo en ti tengo puesta mi esperanza. Todo lo espero de ti. Yo, sin ti, nada puedo...

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: “Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?”.

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Ensénenme la moneda del tributo”. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”. Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hace unos años, en el 2016, tuve la oportunidad de ser voluntario en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, Polonia. El último día, los voluntarios tuvimos un encuentro con el Papa Francisco. Recuerdo muy vivamente que nos dijo estas palabras con gran fuerza: «Jóvenes, ustedes son la esperanza del futuro, pero si quieren ser esa luz de esperanza para el mundo, les pido dos cosas: tengan memoria del pasado y coraje en el presente» ... ¡Qué tarea tan ardua nos dejó el Papa! Memoria del pasado es recordar todo lo que han hecho nuestros padres y nuestros abuelos, todo lo que han hecho los pequeños grandes hombres que han transformado el mundo, incluso también recordar a los primeros cristianos.

La carta a Diogneto del siglo II nos da un testimonio bellísimo de aquellos primeros cristianos: Los cristianos [...] pasan la vida en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. Obedecen las leyes vigentes, pero con su vida van más allá de la ley. Aman a todos y por todos son perseguidos... (cap. 5, 9-11).

Esta pequeña carta, que te recomiendo leerla, es un testimonio bellísimo de cómo vivían los primeros cristianos. Y es que los cristianos no somos gente extraña. También vivimos las cosas cotidianas: vamos a la universidad, trabajamos en la política, en los negocios y en la industria. Lavamos los trastes y barremos la casa. Los cristianos sabemos dar al César lo que es del César. Somos honestos, también pagamos nuestros impuestos y seguimos las reglas. Pero también sabemos que somos ciudadanos del cielo. Sabemos que en el cielo el único Rey es Jesucristo. Él nos espera y nosotros deseamos verlo frente a frente. Somos hombres que hacemos el bien todos los días, con paciencia y perseverancia, sabiendo que los tesoros que acumulamos no son de esta tierra, sino que acumulamos tesoros en el cielo, viviendo la caridad día tras día. Con esto damos a Dios lo que es de Dios, lo que le corresponde.

Ahora, en este momento de oración, delante del Rey, te invito a renovarle tu deseo de ser un buen ciudadano de esta tierra y de acumular tesoros en el cielo, que allí está nuestra verdadera patria.

«El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades terrenales, pero iluminándolas con la luz que viene de Dios. El confiarse de forma prioritaria a Dios y la esperanza en Él no comportan una huida de la realidad, sino restituir laboriosamente a Dios aquello que le pertenece. Por eso el creyente mira a la realidad futura, la de Dios, para vivir la vida terrenal con plenitud y responder con coraje a sus desafíos. Que la Virgen María nos ayude a vivir siempre en conformidad con la imagen de Dios que llevamos en nosotros, dentro, dando también nuestra contribución a la construcción de la ciudad terrenal».
(Homilía de S.S. Francisco, 22 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En este día trataré de vivir la honestidad como buen ciudadano que quiere construir un país en orden y acumular tesoros en el cielo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Hola, Jesús. Me olvido de todo, de todo lo que me preocupa. Quiero estar contigo, pero antes eres Tú quien quiere venir a mi vida porque sabes que esa es mi felicidad. Tú, Padre, que me conoces como hijo en Jesús, ves que me dispongo a contemplar las verdades que mi corazón busca y las cuales sólo tienen respuesta en tu Hijo. Espíritu Santo, guía mi mente y corazón para encontrar tu amor y tus fuerzas consoladoras.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Como primer punto, la idea sobre reconocer a Cristo. Si ya lo reconozco, puedo comunicarlo a los demás. ¿Lo reconoces? Dime cómo es. Dar una respuesta de esta altura sobre la persona de Jesucristo no viene tanto de la fuerza del hombre, sino del poder de la gracia de un Dios amoroso y misericordioso que quiere desvelar su rostro a la humanidad sufriente. Para los que nos creemos fuertes, nos pide reconocerle en la debilidad de la carne, y a los que se sienten débiles, reconocerle en la fuerza de su palabra. No se trata de hacernos menos y pequeños, sí humildes porque sabemos vivir en la verdad ante la persona de Jesucristo. Y vivir en la verdad, también consiste en reconocer a Cristo en lo bueno que tenemos, como un don para dar libremente. Por eso, Cristo no es un Dios de los débiles y olvidados. Dios es el Dios de los pecadores y aquí entramos los débiles y abandonados, los poderosos y los fuertes. Cristo quiere que reconozcamos que Él vino a salvar a todos, Él vino a cada uno.

Como segunda idea y más corta. En el segundo párrafo del Evangelio, Cristo habla del perdón; Él nos perdona si le ofendemos, pero no hay perdón si blasfemamos contra el Espíritu. Puede ayudarnos a profundizar en la importancia del Espíritu Santo, el mismo Consolador enviado por Cristo, después de haber muerto. Nos ayuda a creer en que Cristo nos restaura como verdaderos hijos de Dios a través de la gracia que viene del Espíritu Santo y creer en la conversión de los pecadores.

Pidamos a Dios el don de la fe para verlo y reconocerlo en mí y en mis hermanos. Y para creer que Dios nos da la gracia para convertirnos en verdaderos hijos de Dios por medio del Espíritu Santo.

«A veces sentimos esta aridez espiritual; no tenemos que tenerle miedo. El Padre nos cuida porque nuestro valor es grande a sus ojos. Lo importante es la franqueza, es la valentía del testimonio de fe: “reconocer a Jesús ante los hombres” y seguir adelante obrando el bien. Que María Santísima, modelo de confianza y abandono en Dios en momentos de adversidad y peligro, nos ayude a no ceder nunca al desánimo, sino a encomendarnos siempre a Él y a su gracia, porque la gracia de Dios es siempre más poderosa que el mal».
(Ángelus de S.S. Francisco, 21 de junio de 2020).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Venceré mi respeto humano y reconoceré abiertamente que soy cristiano.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Hola, Jesús. Me olvido de todo, de todo lo que me preocupa. Quiero estar contigo, pero antes eres Tú quien quiere venir a mi vida porque sabes que esa es mi felicidad. Tú, Padre, que me conoces como hijo en Jesús, ves que me dispongo a contemplar las verdades que mi corazón busca y las cuales sólo tienen respuesta en tu Hijo. Espíritu Santo, guía mi mente y corazón para encontrar tu amor y tus fuerzas consoladoras.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Estamos ante un amor que nunca debemos olvidar. Nos encontramos ante Dios. Ahora quiero recordar la misión de Cristo, traer el amor misericordioso de Dios Padre. Cristo, como nuestro hermano, nos invita a no temer. Él, más que nadie, conoce nuestros sentimientos y sabe que tenemos muchos temores. Por ejemplo, pensar en cuánto hemos temido en el tiempo de pandemia. Cristo nos conoce y por eso nos llama a no temer.

Un gran error que se puede cometer es el centrarse en el punto del no hablar a oscuras o en voz baja. Creo que Cristo nos quiere dar una lección de vida, si hay temores y esto lo llevamos en lo concreto del día.

En el Evangelio, Cristo nos interpela concretamente sobre el hablar, pero es importante pensar que también lo hace sobre el actuar y el escuchar. Reflexionemos en nuestros miedos y cómo esto lo llevamos a nuestro actuar, pensar, hablar. La hipocresía es vivir fragmentado, es vivir una mentira. Cristo nos motiva a luchar por vivir en la verdad de quien somos, en ver la dignidad que tenemos y recibimos de Dios. Pensarlo y orarlo bajo la óptica de la Providencia Divina. ¿Qué significa la Providencia Divina en mi vida?

«Examinémonos interiormente. Si somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de nuestra infidelidad. Cuánta falsedad, hipocresía y doblez. Cuántas buenas intenciones traicionadas. Cuántas promesas no mantenidas. Cuántos propósitos desvanecidos. El Señor conoce nuestro corazón mejor que nosotros mismos, sabe que somos muy débiles e inconstantes, que caemos muchas veces, que nos cuesta levantarnos de nuevo y que nos resulta muy difícil curar ciertas heridas. ¿Y qué hizo para venir a nuestro encuentro, para servirnos? Lo que había dicho por medio del profeta: “Curaré su deslealtad, los amaré generosamente”. Nos curó cargando sobre sí nuestra infidelidad, borrando nuestra traición. Para que nosotros, en vez de desanimarnos por el miedo al fracaso, seamos capaces de levantar la mirada hacia el Crucificado, recibir su abrazo y decir: “Mira, mi infidelidad está ahí, Tú la cargaste, Jesús. Me abres tus brazos, me sirves con tu amor, continúas sosteniéndome... Por eso, ¡sigo adelante!”».
(Homilía de S.S. Francisco, 5 de abril de 2020).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Motivar a una persona a seguir adelante con esperanza, confiando en la Divina Providencia ante las circunstancias actuales de pandemia.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”.

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Yo tiendo la mano a mi hermano sumergido en la miseria, no porque a mí me toca como un deber social, sino porque a mí, su miseria me toca lo más profundo de mi corazón: es mi hermano y a la vez ¡Cristo mismo quien necesita mi ayuda! Me urge amarlo hoy con mi oración, hechos y palabras, consciente de que mi indiferencia le puede arrebatar una sonrisa de su rostro o peor aún: ¡la propia vida!

Nuestra fe ha de ser predicada con obras incluso antes que con palabras. Hoy encontramos a Cristo quien reclama a los fariseos sus obras. Quizás sería bueno detenernos y preguntarnos en nuestro interior: ¿qué dan a entender mis acciones Señor?

Una vida auténtica en Cristo no es poner en primer lugar a Dios, sino más bien en el centro, dejando así tocar todos los aspectos de nuestra vida. No basta confesarlo rezando el credo y yendo a misa: ¡hay que donarse! Hay que entregarse por el bien de los que nos rodean. Un cristiano auténtico se preocupa de su comunidad antes que de su comodidad. Alguien que es indiferente al sufrimiento de su vecino, no ha encontrado aún a Cristo. Grabémonos bien esto en nuestro corazón: Mi amistad con Cristo se mide por mi caridad con todos.

«Si yo tiro el grano, lo pierdo. Pero esta, es la realidad de siempre: Siempre hay alguna pérdida al sembrar el Reino de Dios. Si yo mezclo la levadura, me mancho las manos: ¡gracias a Dios! ¡Ay de aquellos que predican el Reino de Dios con la ilusión de no mancharse las manos! Estos son guardianes de museos: prefieren las cosas hermosas al gesto de tirar para que la fuerza se desencadene, de mezclar para que la fuerza haga crecer. La tensión que va de la esclavitud del pecado a la plenitud de la gloria. Y la esperanza que no desilusiona incluso si es pequeña como el grano y como la levadura. Alguno decía que es la virtud más humilde, es la sierva. Pero allí está el Espíritu y donde hay esperanza, está el Espíritu Santo. Y es precisamente el Espíritu Santo el que lleva adelante el Reino de Dios. Repensar en el grano de mostaza y en la levadura, al tirar y al mezclar y preguntarse: ¿Cómo va mi esperanza? ¿Es una ilusión? ¿Un “tal vez”? O, ¿creo que allí dentro está el Espíritu Santo? ¿Hablo con el Espíritu Santo?»
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de octubre de 2017, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, abre mi entendimiento para conocer las motivaciones de mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Este pasaje evangélico está imbuido del sentido del discernimiento. Discernir es ponderar algo delante de Dios, meditar qué es lo que más me acerca a Él, descubrir cuál es su plan para mí aquí y ahora. Lo vemos ya en el primer enunciado. Un fariseo ha invitado a Jesús a comer. Pareciera algo sin mayor relieve. Pero ¿qué hay detrás?

Sabemos que Jesús no era bien visto por los fariseos. Ellos eran expertos en la ley, sus fieles observantes. Muchos encuentros poco amistosos se dieron entre ellos y Jesús. Cuando leemos más adelante, caemos en cuenta que probablemente lo invitó para ponerlo a prueba. ¡Ahí está el discernimiento! ¿Qué había en el corazón de ese fariseo? ¿Buscaba conocer a Jesús con corazón abierto, o más bien trataba de hacerlo encajar en lo que él creía que debía ser su comportamiento?

No es de extrañar que le sorprenda que Jesús no observe las tradicionales abluciones judías. Aquí vemos las consecuencias de un espíritu que no ha discernido bien, que se ha dejado llevar por sus intereses y no por los planes de Dios. En vez de permitir a la gracia obrar, ha quedado encerrado en sus categorías humanas.

El llamado de Jesús nos ayuda a entender cómo es que debe llevarse el discernimiento. Limpiar el interior, que el exterior quedará limpio en consecuencia. Dicho de otro modo: hay que despojarse de uno mismo –de nuestras ideas y expectativas– no porque no sean buenas y deseables, sino porque las de Dios lo son más. Quien está lleno de sí mismo, jamás encontrará espacio para acoger la voz de Dios.

«También en este caso existe corrupción, precisamente como aquellos doctores de la ley se vuelven corruptos por resaltar solo la apariencia y no aquello que está dentro. Corruptos de la vanidad, del parecer, de la belleza exterior, de la justicia exterior. Se han vuelto corruptos porque se preocupaban solo de limpiar, de embellecer el exterior de las cosas, no iban dentro: dentro está la corrupción. Como en los sepulcros. Por lo tanto, estos paganos se volvieron corruptos porque cambiaron la gloria de Dios, que habrían podido conocer por la razón, por los ídolos: la corrupción de la idolatría, de tantas idolatrías. Y no solo las idolatrías de los tiempos antiguos, también la idolatría del hoy: la idolatría, por ejemplo, del consumismo; la idolatría de buscar un dios cómodo».
(Homilía SS Francisco, 17 de octubre de 2017 en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy buscaré acallar el ruido que puede haber dentro de mí, y en un momento de oración pediré a Dios que haga resonar su voz en mi corazón, para gustar su voluntad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor te pido que me abras el corazón para enamorarme más de ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La predicación de Jonás en Nínive es como la predicación de Jesús en la tierra, tanto para los que escucharon personalmente a Jesús en su tiempo, como para ti y para mí.

¿Qué busca Jesús cuando la gente está «apiñada» alrededor de Él? Busca convertir el corazón duro, el corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado hace de nuestro corazón uno de piedra. Que no deja entrar la gracia, que no deja entrar la empatía por los demás, que no deja entrar a Cristo mismo.

A veces pensamos que estamos convertidos y que no necesitamos más conversión, aunque, por ser seres humanos, dejamos que las máscaras, las mentiras, las etiquetas, nos aten las manos y la voluntad para obrar en Cristo. Hay que pedir al Señor la gracia de la conversión constante para seguir caminando en nuestro camino de santidad.

«La fuerza de la palabra de Dios llegó a su corazón. Y a pesar de que era una ciudad muy pecadora, sus habitantes cambiaron de vida, rezaron, hicieron ayuno. Dios vio sus obras, es decir, que se habían convertido de su conducta perversa y Dios se arrepintió del mal que había determinado hacerles y no lo hizo. Pero, entonces, ¿Dios cambió? En realidad, ellos cambiaron. De hecho, primero Dios no podía entrar en su vida porque estaba cerrada en los propios vicios, pecados; después ellos con la penitencia abrieron el corazón, abrieron la vida y el Señor pudo entrar».
(Homilía de S.S. Francisco, 10 de octubre de 2017, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Siempre hay algo que iba a hacer por Cristo o por caridad con alguien más, pero hubo algo que ató mis manos. Como propósito haré esa cosa pequeña por amor a Cristo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor te pido que me abras el corazón para enamorarme más de ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La predicación de Jonás en Nínive es como la predicación de Jesús en la tierra, tanto para los que escucharon personalmente a Jesús en su tiempo, como para ti y para mí.

¿Qué busca Jesús cuando la gente está «apiñada» alrededor de Él? Busca convertir el corazón duro, el corazón de piedra en un corazón de carne. El pecado hace de nuestro corazón uno de piedra. Que no deja entrar la gracia, que no deja entrar la empatía por los demás, que no deja entrar a Cristo mismo.

A veces pensamos que estamos convertidos y que no necesitamos más conversión, aunque, por ser seres humanos, dejamos que las máscaras, las mentiras, las etiquetas, nos aten las manos y la voluntad para obrar en Cristo. Hay que pedir al Señor la gracia de la conversión constante para seguir caminando en nuestro camino de santidad.

«La fuerza de la palabra de Dios llegó a su corazón. Y a pesar de que era una ciudad muy pecadora, sus habitantes cambiaron de vida, rezaron, hicieron ayuno. Dios vio sus obras, es decir, que se habían convertido de su conducta perversa y Dios se arrepintió del mal que había determinado hacerles y no lo hizo. Pero, entonces, ¿Dios cambió? En realidad, ellos cambiaron. De hecho, primero Dios no podía entrar en su vida porque estaba cerrada en los propios vicios, pecados; después ellos con la penitencia abrieron el corazón, abrieron la vida y el Señor pudo entrar».
(Homilía de S.S. Francisco, 10 de octubre de 2017, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Siempre hay algo que iba a hacer por Cristo o por caridad con alguien más, pero hubo algo que ató mis manos. Como propósito haré esa cosa pequeña por amor a Cristo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, prepara mi corazón para escuchar tu Palabra y dejarte entrar en mi corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Atenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Rey ya preparó un banquete de bodas. Él se encarga del banquete y de que todo vaya bien. ¿Para quién? Para su hijo. Y manda a sus criados para llamar a los invitados. ¿Te llegó la invitación? ¿ La hiciste a un lado?

No te preocupes, va a mandar a otros criados para invitar a todos aquellos que estén en los cruces de los caminos. Aquellos que están entre la decisión. Aquellos malos y buenos. El rey mató a los corderos y ya está tu lugar preparado. ¿Te volvió a llegar la invitación? Vuelve a checar si te llegó la invitación, revisa en el interior de tu casa, de tu morada, ahí debe estar.

Está ya tu lugar preparado. El Rey te está esperando. El hijo te está esperando. ¿Por qué tardas tanto en abrir la invitación? ¿Qué dirá aquella invitación de parte del Rey, personalizada, muy elegante? ¿Por qué te haces sordo o ciego a la invitación que te llega?

Vaya sorpresa que te das cuando abres el sobre de la invitación. No eres un invitado más para el Rey. Resulta que eres el que se casa con el hijo del Rey. ¡Eres tú!

Sí, el banquete está servido y preparado. El verdadero banquete empieza al final de esta vida. Y el Hijo lo hizo todo por amor a ti. Acepta su invitación será lo mejor que te pueda pasar en la vida.

«A una invitación gratuita la respuesta es: “A mí no me importa, tal vez otro día, estoy muy atareado, no puedo ir”. Atareado con los propios intereses: atareado como aquel hombre que quería, después de la siega, después de la cosecha del grano, hacer unos almacenes para agrandar sus bienes. Pobre, murió aquella noche. Estas personas están pegadas al interés de tal forma que caen en una esclavitud del espíritu y «son incapaces de entender la gratuidad de la invitación. Pero si no se entiende la gratuidad de la invitación de Dios, no se entiende nada. La iniciativa de Dios es siempre gratuita: para ir a este banquete, ¿qué se debe pagar? El billete de entrada es estar enfermo, es ser pobre, es ser pecador. Precisamente este es el billete de entrada: estar necesitado, tanto en el cuerpo como en el alma. Por necesitado se entiende necesidad de cuidado, de curación, tener necesidad de amor».
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de noviembre de 2017, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Me propondré aceptar la invitación que está en mi corazón de parte del Rey ya que es mi mayor bien.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Ayúdame, Señor, a convertirme en un amigo tuyo para que te sea más difícil negarme algo que te pido. Perdóname las impertinencias que haya hecho, pero Tú conoces mejor que yo cuánto te necesito. Te pido que me concedas una confianza en Ti que me lleve a no parar de pedirte las gracias que necesito.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, ¿le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La vida cristiana es una lucha, en esta nos enfrentamos a situaciones en las que debemos decidir qué es lo mejor que hay que hacer. Cada momento está lleno de decisiones, la hora a que nos levantamos, lo que comemos, las personas con las que estamos, etc. Nuestra vida es una encrucijada de decisiones y, en este contexto, podemos pensar en cuál es el mejor modo para decidir. ¿Qué es lo mejor cuando nuestra familia o seres queridos están de por medio? Hay situaciones que no son fáciles y nos empujan a límites que no nos imaginamos. Es ahí donde entra la gracia de Dios que nos puede ayudar para hacer lo que no es fácil con nuestras propias fuerzas y nos dice cómo actúa Dios en nuestras vidas.

La constancia en la oración es otro punto relevante que sólo se da si tenemos esa confianza que Dios nos ayudará, o que puede hacer algo y necesitamos despertarlo para que obre. Pidámosle a Dios que nos conceda la gracia de ver nuestra vida como un momento de decidirse por lo que más le agrada a Él y ser conscientes de que la constancia nos será de gran ayuda en todo lo que hagamos.

Dios sabe lo que necesitamos porque conoce nuestro corazón y todo lo que nos mueve, como Padre nos tiene bajo su mirada amorosa. ¿Quién no quiere estar a lado de un padre tan bondadoso?

«Y el mismo Jesús nos enseña la parábola de ese señor que va donde el vecino a pedir pan a medianoche: la perseverancia para llamar a la puerta. O la viuda, con el juez injusto: e insiste e insiste e insiste: es la perseverancia. La fe y la perseverancia van juntas, porque si tienes fe, es seguro que el Señor te dará lo que pidas. Y si el Señor te hace esperar, llama, llama, al final el Señor da la gracia. Pero el Señor no se comporta así para hacerse el interesante o porque piense “mejor que espere”, no. Lo hace por nuestro propio bien, para que tomemos las cosas en serio. Tomar en serio la oración, no como los papagayos: bla, bla, bla, bla, bla y nada más. El mismo Jesús nos reprocha: “No sean como los gentiles que creen en la eficacia de la oración por su mucha palabrería, muchas palabras”. No. Es la perseverancia. Es la fe».
(Homilía de S.S. Francisco, 23 de marzo de 2020, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pediré el don de la confianza y la constancia a Dios.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, muéstrame el camino de tu gracia; que te reconozca como mi Padre que vives en mí y yo en ti; que esté sediento por la justicia de tu Reino para que te ayude a llevarlo al corazón de todos los hombres. Dame la fe necesaria para verte como la persona más importante en mi vida y que siga tu ejemplo de amor, aunque me cueste.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.

Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Es una de las mayores ganancias de la revelación contemplar el hecho de que Dios es nuestro padre. Primero es mi padre, qué maravilla el poder llamar a Dios padre, no solo como un decir, sino que de verdad lo es. Cuan grande orgullo el poder ser hijo de tal padre. Parte de este ser hijo es la fraternidad porque el ser hijo de Dios significa ser hermano. No podemos vivir solos ni siquiera pensando que Dios es la única persona que importa en nuestra vida. Existen mis hermanos también, con sus cualidades y defectos, no puedo vivir deseando ser hijo único, que no existan los demás. Esta tarea de ser hermano nos enseña a compartir, poner los propios talentos al servicio de otros, saber acompañar, rezar juntos, etc. Aunque al inicio nos cueste es una tarea hermosa.

Cristo nos invita a rezar sin hacer mucho ruido; nos equivocamos si creemos que mientras más fuerte sea nuestra voz Él nos escuchará y hará caso a lo que queramos. No necesitamos palabras o frases elaboradas para impresionarlo, sino que, como hijos, Él es capaz de reconocer nuestra voz en medio de gritos y una multitud. La palabra «padre» pronunciada por un hijo es el mayor grito del corazón al cual Dios nunca sería indiferente.

Señor, Tú me has dado el padrenuestro para invocar tu nombre, aumenta mi fe para hacerme cada vez más como Tú y que sepa acoger a todos los hombres como mis hermanos; dame la gracia para entender qué significa ser hijo tuyo y vivir de esa forma.

«Jesús rezaba como reza cada hombre en el mundo. Y, sin embargo, en su manera de rezar, también había un misterio encerrado, algo que seguramente no había escapado a los ojos de sus discípulos si encontramos en los evangelios esa simple e inmediata súplica: “Señor, enséñanos a rezar”. Ellos veían que Jesús rezaba y tenían ganas de aprender a rezar: “Señor, enséñanos a rezar”. Y Jesús no se niega, no está celoso de su intimidad con el Padre, sino que ha venido precisamente para introducirnos en esta relación con el Padre Y así se convierte en maestro de oración para sus discípulos, como ciertamente quiere serlo para todos nosotros. Nosotros también deberíamos decir: “Señor enséñame a rezar. Enséñame”».
(Audiencia de S.S. Francisco, 5 de diciembre de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar un misterio del Rosario en familia pidiendo de manera especial por los niños huérfanos.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, Tú que has hablado a tantas personas a lo largo de la historia, te pido que me concedas la gracia de sentirte cerca en mi vida y escucharte para hacer lo que me pides. Creo en ti, pero ayuda mi fe para que se convierta en obras.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.

El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En este Evangelio podemos ver dos versiones del servicio que las mujeres hacen en la iglesia. De un lado encontramos la que es muy activa porque recibe gente en su casa con todo lo que esto implica, preparar la casa para los huéspedes como si fuera para Cristo mismo. Se preocupa por darles lo mejor y tiene el talento para conseguir todo lo que necesita para sus invitados. Ella sabe que estudiar, trabajar, manejar y una innumerable lista de quehaceres son importantes y pone todo su esfuerzo en estas tareas. Como buena mujer puede hacer varias cosas a la vez ganándose la admiración de los demás. Es tan activa que hasta en su forma de hablar se puede notar que tiene mil cosas en la cabeza, planes, iniciativas, personas, oraciones, etc. Todo lo que hace sería en vano si no lo hiciera por el amor de su vida, este sin fin de actividades caería en saco roto si no tiene la motivación correcta. Amar a Cristo para ella se hace palpable en su vida activa.

Del otro lado está la que escucha y escucha y cuando ya ha acabado, sigue escuchando. Parece que no tiene nada más que hacer, pero, aunque exteriormente no se vea tanta actividad algo está pasando dentro de ella. Ante la pasividad que se puede sentir de ella la gente le puede reclamar e interpelar al Señor si ese es el tipo de mujeres que necesita o qua ayudarán al mundo. El interior de una mujer es muy rico porque es todo un misterio y, en cierta forma, es más sensibles a las cosas espirituales, es la obra de Dios que crea un alma y, si esta la deja, puede seguir creando con su gracia cosas siempre nuevas. Ella es una invitación a todos nosotros de saber escuchar a los demás, especialmente a Dios.

Estas dos partes no están en contradicción, sino que son complementarias, las dos son necesarias para el buen funcionamiento de la iglesia y el mundo. Sin la acogida de Marta, María no hubiera tenido la oportunidad de escuchar a Cristo tan cerca. La mejor parte de estar cerca del Señor y escucharlo no se da sin esfuerzo y preparación.

«En el pasaje el evangelista Lucas narra la visita de Jesús a la casa de Marta y María, las hermanas de Lázaro. Lo reciben, y María se sienta a sus pies para escucharlo; deja lo que estaba haciendo para estar cerca de Jesús: no quiere perderse ninguna de sus palabras. Todo debe dejarse de lado porque, cuando Él viene a visitarnos en nuestra vida, su presencia y su palabra vienen antes que todo. El Señor siempre nos sorprende: cuando empezamos a escucharlo realmente, las nubes se desvanecen, las dudas dan paso a la verdad, los miedos a la serenidad y las diferentes situaciones de la vida encuentran el lugar que les corresponde. El Señor siempre, cuando viene, arregla las cosas, incluso para nosotros».
(Ángelus de S.S. Francisco, 21 de julio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar por las vocaciones a la vida consagrada femenina.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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