Artículos por "Evangelio meditado"

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23:22


Por: H. Erick Flores, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia, Señor, de hacer una experiencia que me renueve en el amor a ti, a los demás y a mismo; a tener una experiencia real de tu Amor. Ven, Espíritu Santo, ¡e infunde tu gracia en mi mente y mi corazón!

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los Cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los Cielos.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero Yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, por que más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero Yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero Yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el Cielo, que es el trono de Dios; ni por la Tierra, porque es donde Él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Al final de su vida, durante la Última Cena, Jesús nos da un mandamiento nuevo, el mandamiento del amor, el mandamiento pleno, el cual hace polvo toda queja, disgusto, dificultad, negación de los mandamientos del no, es decir, al no mentiras, no cometerás actos impuros, no robarás, no matarás, no jurarás en falso, no, no y no. El mandamiento del amor es el más grande e importante para Dios. Sólo pensemos que, amando a nuestros semejantes, traemos la presencia de Dios por medio de nuestros actos, porque Dios es amor. Mejor aún, sí pensamos en grande, hoy tenemos la gracia de ir a la Celebración Eucarística donde, más que sentir el amor de Dios, lo vemos encarnado en el pan consagrado por el sacerdote de Cristo.

El lenguaje del cristiano es el amor, quien se queja de la Iglesia es porque o es un tartamudo, sordo o mudo en el lenguaje del amor. Somos llamados a vivir una dignidad y nobleza de reyes, profetas y de sacerdotes. Creo que los «nos» Dios los da para los que comenzamos una vida de fe, pero el mandamiento del amor es para todos los que tiene un corazón manso y humilde como el de Cristo.

Pidamos a este corazón que inflame el nuestro con un aliento divino, estando disponibles para vivir el amor en nuestra propia vida, casa, comunidad, familia, amigos y el mundo entero.

«Lo primero, ir a lo esencial. No quiere decir “romper con todo”, romper con aquello que no se acomoda a nosotros, porque tampoco Jesús vino “a abolir la ley, sino a llevarla a su plenitud”. Ir a lo esencial es más bien ir a lo profundo, a lo que cuenta y tiene valor para la vida. Jesús enseña que la relación con Dios no puede ser un apego frío a normas y leyes, ni tampoco un cumplimiento de ciertos actos externos que no llevan a un cambio real de vida. Tampoco nuestro discipulado puede ser motivado simplemente por una costumbre, porque contamos con un certificado de bautismo, sino que debe partir de una viva experiencia de Dios y de su amor. El discipulado no es algo estático, sino un continuo camino hacia Cristo; no es simplemente el apego a la explicitación de una doctrina, sino la experiencia de la presencia amigable, viva y operante del Señor, un permanente aprendizaje por medio de la escucha de su Palabra».
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pensar y agradecer el amor recibido por Dios a través de los demás.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:22


Por: H. Axel Hernández, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, ayúdame a confiar en ti sin límites.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 8, 1-10

Uno de aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían que comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de esta gente; ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.

Sus discípulos le respondieron: "¿Y de dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma tanta gente?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos le contestaron: "Siete".

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos llegó a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Señor, cuántas veces me pongo límites al ver los pocos talentos que tengo. Me comparo con otras personas y me desanimo porque yo no tengo aquello que el otro sí tiene y me gustaría tener. Me pides hacer algo y volteo a ver mis pocos panes y peces que tengo. Claramente soy consciente que con lo que tengo por mi propia cuenta, no podría cumplir lo que me pides, y a pesar de ello, yendo contra toda lógica humana, me pides lo poco que tengo para así poder obrar milagros a través de un acto de confianza total en ti. Señor, ayúdame a descubrir cuáles son eso pocos panes y peces que tengo, con los que deseas demostrar a las personas cuánto los amas.

Jesús, soy feliz, no porque lo tenga todo sino porque el que lo tiene todo me ama. ¿A qué debo tenerle miedo? A veces me toca ser el que da y otras veces el que recibe. Jesús, ayúdame a confiar en ti sin límites y a no ponerte barreras en lo que Tú me pides.

«La compasión no es un sentimiento de pena, sino que supone involucrarse en el problema de los demás, es jugarse la vida allí, como el Señor. En la multiplicación de los panes, en la que Jesús pidió a los discípulos que dieran de comer a la multitud y ante lo que ellos reaccionaron con prudencia. El Señor tuvo compasión porque veía a aquellas personas como ovejas sin pastor y resaltó el gesto compasivo de Jesús frente al egoísmo de los discípulos que buscan una solución, pero sin compromiso, que no se ensucian las manos, como diciendo ‘que esta gente se las arregle’. ¿Normalmente miro hacia otro lado? ¿O dejo que el Espíritu Santo me lleve por el camino de la compasión?».
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de septiembre de 2019, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ver cómo puedo ayudar compasivamente a una persona el día de hoy, con los talentos que Dios me ha dado.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:52


Por: H. Álvaro García, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, envíame tu Espíritu de paz. Quédate cerca de mi corazón y háblale. Y una vez transformado, llámame a llevar tu luz a quien no la tiene. «Vuestro soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?».

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", (Que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy se celebra en la liturgia a los santos Cirilo y Metodio, los dos grandes evangelizadores de la Europa del Este, donde se hablan las leguas eslavas (Bulgaria, Rusia, Serbia…). Fueron dos grandes apóstoles que, incluso, inventaron un abecedario para poder traducir la Biblia a las lenguas de los pueblos eslavos (por eso el alfabeto que usan se llama cirílico)

Es providencial el Evangelio de hoy. Seguro que los dos grandes santos lo escucharon antes de partir a misionar. Jesús sale de su territorio normal de acción hacia una tierra habitada mayoritariamente por gentiles. Nos lo podemos imaginar bordeando el lago de Galilea, decidido y con paso fuerte, en dirección hacia donde sale el sol. Contemplémosle: ¿qué debía pensar en el camino?, ¿cómo debía ser su fuego interior?

Contemplemos también al sordomudo. Nunca había oído ni hablado, sólo veía imágenes como en una película antigua sin audio. Un grupo de amigos y vecinos le llevaban hacia Jesús, el profeta del pueblo vecino, para que le impusiera las manos y lo curara. ¿Lo hacían de buena fe, lo hacían esperando ver un milagrillo? No se sabe, contémplalo tú, métete entre la multitud. Lo que sí sabemos es que Jesús no le impuso las manos como todos querían. Jesús le metió los dedos en los oídos y en la boca y, con una palabra, empezó a oír y hablar.

Pídele a Jesús ser como Él y como los santos Cirilo y Metodio, y que te dé el amor que necesitas para salir al encuentro de los gentiles. Deja que nazca en ti su mismo deseo de llevar luz y alegría, dile que quieres ser sus manos para curar al que no oye y al que no habla.

«Jesús nos ha desvelado el secreto de un milagro que podemos repetir también nosotros, convirtiéndonos en protagonistas del “Effatá”, de esa palabra “Ábrete” con la cual Él dio de nuevo la palabra y el oído al sordomudo. Se trata de abrirnos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y necesitan ayuda, escapando del egoísmo y la cerrazón del corazón. Es precisamente el corazón, es decir el núcleo profundo de la persona, lo que Jesús ha venido a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir plenamente la relación con Dios y con los demás. Él se hizo hombre para que el hombre, que se ha vuelto interiormente sordo y mudo por el pecado, pueda escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y así aprenda a hablar a su vez el lenguaje del amor, traduciéndolo en gestos de generosidad y de donación de sí».
(Ángelus de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Voy a salir a la periferia: iré a un grupo de amigos que no frecuento y les hablaré de Cristo y cómo Él da sentido y felicidad a mi vida.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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00:13


Por: H. José Alberto Rincón, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que cada día me esfuerce por conocerte mejor para amarte como Tú lo deseas.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: “Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. La mujer le replicó: “Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”.

Entonces Jesús le contestó: “Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”. Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Si Jesús hubiera esperado a los tiempos modernos para encarnarse, podemos imaginarnos muy claramente cómo habrían sido criticadas sus declaraciones públicas. Los medios de comunicación habrían disfrutado llenando planas de información con ello. «Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos.» ¿Acaso ha comparado al hombre con los animales? ¿Acaso ha denigrado a la persona con la que estaba hablando? ¿Acaso se atrevió a afirmar que los animales no merecen nuestro cuidado?

Tal es el fruto de una mentalidad que se dedica exclusivamente a buscar lo criticable, en vez de reconocer lo admirable. No se trata aquí de decidir si somos o no tolerantes con las palabras de Jesús, ¡faltaba menos! Se trata de aceptar que esas palabras están ahí por una razón, y que Él no escatimó esfuerzos por dejarnos claro el mensaje de la salvación. Sí, ciertamente Jesús no habría sido una persona políticamente correcta bajo nuestros estándares.

¿Qué nos dice, entonces? ¿Que la insistencia de la mujer siro-fenicia bastó para convencerlo? ¿Que le concedió el milagro de la liberación de su hija porque le ganó el argumento? Todo ello son criterios humanos; por muy entretenidos que sean, no pueden arrojar luz sobre el asunto. La luz viene de dentro, del mismo texto. ¿Qué hizo la mujer antes de hablar? Fue a buscarlo y se postró. Después vino la insistencia, la súplica, el ruego; primero, no obstante, estuvo la adoración, reconociendo que estaba delante de alguien más grande que ella.

¿Y nosotros? Quizás nos acercamos a Jesús con la actitud propia de nuestro tiempo la mayoría de las veces. Exigimos respuestas, imponemos esquemas, delimitamos cursos de acción. Él nos ve y con razón se rehúsa a consentir nuestro egoísmo. ¡Cuántas veces olvidamos ponernos de rodillas! Humildad, ante todo, que sólo a quien se abaja pueden llegarle las migajas de la mesa de los hijos.

«En el Evangelio también aparece otra mujer valiente que no usa la persuasión, no usa el regateo, no usa la insistencia silenciosa. Es la cananea que pide la curación de su hija, atormentada por un demonio. Al principio Jesús le dice que había sido enviado sólo para el pueblo de Israel: no es bueno tomar el pan de los hijos y tirarlo a los perros. Y ella no se asusta e insiste diciendo a Jesús que hasta los perros comen migajas que caen de la mesa de sus patrones. Esta mujer “no se asusta” y obtiene lo que quiere. […] Se necesita mucho valor para rezar así. Y nosotros somos tibios tantas veces. Alguno dice: “Reza porque tienes este problema, aquel otro...”. “Sí, sí, digo dos Padrenuestros dos Ave Marías, y me olvido...”. No, la oración del papagayo no va. La verdadera oración es ésta: con el Señor. Y cuando yo debo interceder, debo hacerlo así, con coraje. La gente, en el discurso común, utiliza una expresión que me dice mucho, cuando quiere llegar a algo: “Haré lo mejor que pueda”. En la oración de intercesión, esto también es cierto: “Haré lo mejor que pueda”. El valor para seguir adelante. Pero quizás venga la duda: “Yo hago esto, pero ¿cómo sé que el Señor me escucha?”. Tenemos una seguridad: Jesús. Él es el gran intercesor».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de abril de 2019, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pondré confiadamente en las manos de Dios aquella dificultad que encuentre el día de hoy en mi camino, esforzándome por no reprocharle la forma en que decida atenderla.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Iker Trillas Diaz, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Espíritu Santo, abre mi corazón de par en par.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”.

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: “¿También son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muchas veces nos pasa que no entendemos lo que Jesús nos quiere decir en una parábola o en un pasaje. En este caso los discípulos nos hacen el favor de preguntarle qué significa. Jesús lo desmenuza para que lo podamos digerir más fácil. Vamos a aprovechar lo que explica Jesús.

Él creo el corazón. Él creo el corazón de esos discípulos, Él creo mi corazón, Él creo tu corazón. Él como Creador sabe lo que sale de ahí. Jesús se enfoca en el corazón. Le importa el corazón. Nos lo está diciendo.

Ejemplo, «Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón». (Mt 5,28). El adulterio no solo es la infidelidad física. También es adulterio si la codicio en mi corazón.

De ese mismo lugar donde salió la mala intención, también sale la buena intención. «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.» (Pr 4, 23). Cuidemos el corazón. De ahí, del corazón de cada uno puede emanar la vida o la muerte, la fecundidad o la esterilidad. ¿Cómo me aseguro de que mi corazón emane vida? Poniendo mi corazón en Jesús. Si lo pongo en Él, Él será mi tesoro.

No solo hay que tener miedo a que salgan palabras, acciones, pensamientos venenosos como de crítica o murmuración. Sino también a que no salgan palabras, pensamientos y actos de amor. Esto es lo que quiere Jesús. Le importa la intención del corazón. La mejor intención es «por amor a Jesús». Esto… «por amor a ti, Jesús». Esto otro… «por amor a ti, Jesús». Así, durante el día, estaré en oración con Él. Y puedo hacer de mi día una ofrenda que le agrade a Jesús.

«Tengamos muy en cuenta que todos los mandamientos tienen la tarea de indicar el límite de la vida, el límite más allá del cual el hombre se destruye y destruye a su prójimo, estropeando su relación con Dios. Si vas más allá, te destruyes, también destruyes la relación con Dios y la relación con los demás. Los mandamientos señalan esto. Con esta última palabra, se destaca el hecho de que todas las transgresiones surgen de una raíz interna común: los deseos malvados. Todos los pecados nacen de un deseo malvado. Todos. Allí empieza a moverse el corazón, y uno entra en esa onda, y acaba en una transgresión. Pero no en una transgresión formal, legal: en una transgresión que hiere a uno mismo y a los demás. En el Evangelio, el Señor Jesús dice explícitamente: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraudes, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre”. Entendemos así que todo el itinerario del Decálogo no tendría ninguna utilidad si no llegase a tocar este nivel, el corazón del hombre».
(Audiencia de S.S. Francisco, 21 de noviembre de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Acordarme de ofrecer lo que haga, piense y diga «por amor a Jesús».

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:43


Por: H. Abraham Cortés Ceja, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, te pido me concedas el don de la unidad en mi vida. Que en mi corazón no exista la división, sino la presencia de tu amor, que me da paz y libertad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: “Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.

Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. y: El que maldiga su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de hoy podemos aprender que todo acto exterior que realizamos debe ser impulsado y movido por nuestro corazón. Un corazón que se encuentra unido a Dios, que escucha sus palabras y desea vivir sus mandamientos por amor. Si nuestro corazón no está unido a Él, si no es guiado y sostenido por Él, nuestras acciones serán realizadas por nuestro egoísmo.

El Señor nos hace ver que debe existir una unidad y coherencia en nuestra vida, entre nuestro interior y lo que hacemos exteriormente, entre lo que somos y como vivimos. Nuestras obras exteriores deben de ser reflejo de nuestro interior y Cristo mismo nos da ejemplo de ello. Al leer el Evangelio y contemplar la vida del Señor, podemos ver cómo su corazón estaba unido a su Padre, cómo estaba lleno de amor y cómo sus obras lo reflejaban. Al vivir en la unidad, recibimos el don de la libertad y de la paz, descubrimos nuestra verdadera identidad de ser hijos de Dios y experimentamos el gozo de vivir como sus hijos. Nuestro Señor fija su mirada en nuestro interior y en lo que somos para Él. Lo que a Él importa es nuestro corazón, el núcleo de nuestra vida, donde se encuentran todas nuestras convicciones y emociones, nuestros deseos y esperanzas, nuestros miedos e inquietudes. Sus palabras y acciones van dirigidas a transformar nuestro corazón, para que nuestras obras sean guiadas por amor, hacia la verdad y plenitud de nuestra vida, es decir, hacia la felicidad.

«El sello del bautismo no se pierde nunca. “Padre, pero si una persona se convierte en un bandido, de los más famosos, que mata a gente, que comete injusticias, ¿el sello no se borra?”. No. Para su propia vergüenza el hijo de Dios que es aquel hombre hace estas cosas, pero el sello no se borra. Y continúa siendo hijo de Dios, que va en contra de Dios, pero Dios nunca reniega de sus hijos. ¿Habéis entendido esto último? Dios nunca reniega de sus hijos. ¿Lo repetimos todos juntos? “Dios nunca reniega de sus hijos”».
(Audiencia de S.S. Francisco, 9 de mayo de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscar que mis obras sean realizadas por amor a Dios y a los demás.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:25


Por: H. Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Ayúdame, Señor, a nunca olvidar lo mucho que me amas, y que siempre tenga presente lo que has hecho por mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Nuestros deseos nos impulsan a buscar lo que queremos; más aún, nuestros deseos nos muestran que hay algo que necesitamos saciar. Pero, para saciarnos de verdad, necesitamos ir a las raíces, necesitamos buscar con mayor profundidad.

Por esto el hombre está en constante búsqueda. Apenas ve una oportunidad, se lanza a encontrar respuestas. Pero parece que hay una oportunidad que ya no suele ser novedosa. Tenemos preguntas, pero parece que hay una respuesta tan clásica y repetida que ya no causa en nosotros el efecto de la primera impresión. Hoy en día, una inmensa mayoría conoce el nombre de «Jesús». Este nombre tiene tanta fama, tantas historias; parece que es un nombre que se queda en anécdotas que se quedan en el pasado. Solamente oímos que este «Jesús» ha curado tantas enfermedades, oímos que ha solucionado tantos problemas y que ha sido buscado por tantas masas de personas. Oímos tanto de Él y por esto podemos experimentar este nombre como lejano y ajeno a nuestras vidas.

Pero la novedad es que este nombre toca nuestro presente. Toca la raíz de nuestros deseos. El único problema es que esto no parece tan evidente, pues estamos en lo más íntimo de nuestra persona. Él sale al encuentro, Él se acerca a nuestra realidad. Es importante reconocerle, pero no con el nombre que tan indiferentemente se repite, sino con el nombre que transmite una experiencia personal. No hace falta conocer el nombre que tanto se repite, sino que necesitamos reconocer que Él, Jesús, influye en cada una de nuestras vidas y que solo en Él se puede saciar el deseo más profundo y sincero que somos capaces de experimentar.

Jesús es respuesta, cercanía, tranquilidad; no es un sentimiento, no es un conjunto de ideas; simplemente es la persona que puede saciar nuestras necesidades y nuestros deseos más profundos.

«La gente necesitada invoca el nombre de Jesús, que significa Dios salva. Llaman a Dios por su nombre, de modo directo, espontáneo. Llamar por el nombre es signo de confianza, y al Señor le gusta. La fe crece así, con la invocación confiada, presentando a Jesús lo que somos, con el corazón abierto, sin esconder nuestras miserias. Invoquemos con confianza cada día el nombre de Jesús: Dios salva. Repitámoslo: es rezar, decir “Jesús” es rezar. La oración es la puerta de la fe, la oración es la medicina del corazón».
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de octubre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy haré una visita al Santísimo y llamaré a Jesús como si fuese la primera vez.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor mueve mi corazón para que hoy pueda aceptarte en mi vida y haz que te pueda imitar cada vez más para que todo el que me vea te glorifique a ti que has hecho una gran obra en mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Los cristianos son como todos los demás hombre y mujeres de nuestro tiempo se cansan, tienen hijos, se divierten, viajan, tratan a los demás como quieren que los traten, pero claramente no se puede reducir a toda la vida del cristiano, es aún más. Este “más” es su fe que aun siendo pequeña puede hacer obras grandes porque es Dios el que obra a través de nosotros, así como una comida sin sal o con demasiada sal se arruina por lo que esos pequeños granos de verdad hacen la diferencia. Pidámosle al Señor que cada día nos haga crecer más porque sin su ayuda no somos capaces de vivir el reto de la fe en este mundo actual.

La imagen de “ser sal de la tierra” me hizo pensar en una de las formas en las que se obtiene la sal, es dejar que el agua salada se evapore y así dejé la sal, es una buena imagen para lo que significa ser cristiano que es dejarse transformar por Dios, que nos ayuda a dejar el hombre viejo para que el nuevo salga y así se convierta en una luz para los demás gracias a su ejemplo y la ayuda que da a los demás.

La luz se utiliza para iluminar y mostrar el camino, el cristiano como luz demuestra el camino al Padre por lo que tenemos una gran responsabilidad porque si la sal pierde su sabor ¿con qué lo puede recobrar? Lo que hagamos será algo que ayude a los demás o que les escandalice, nuestras acciones pueden influir para bien o para mal en los otros nuestras actividades no son indiferentes, sino que como en una balanza está de un lado o del otro, sube o baja uno de los lados.

«Sal para los otros, luz para los otros, porque la sal no se sazona a sí misma, siempre al servicio. La luz no se ilumina a sí misma, siempre al servicio. Sal para los otros, pequeña sal que ayuda en las comidas, pero pequeña. ¿En el supermercado la sal se vende por toneladas? No… En pequeñas bolsitas, es suficiente. Y después, la sal no se vanagloria de sí misma, porque no se sirve a sí misma. Siempre está allí para ayudar a los demás: ayudar a conservar las cosas, a condimentar las cosas. Siempre está el testimonio».
(Homilía del Papa en Santa Marta, 12 de junio de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar en familia antes de las comidas por esta semana (por lo menos).

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor mueve mi corazón para que hoy pueda aceptarte en mi vida y haz que te pueda imitar cada vez más para que todo el que me vea te glorifique a ti que has hecho una gran obra en mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Los cristianos son como todos los demás hombre y mujeres de nuestro tiempo se cansan, tienen hijos, se divierten, viajan, tratan a los demás como quieren que los traten, pero claramente no se puede reducir a toda la vida del cristiano, es aún más. Este “más” es su fe que aun siendo pequeña puede hacer obras grandes porque es Dios el que obra a través de nosotros, así como una comida sin sal o con demasiada sal se arruina por lo que esos pequeños granos de verdad hacen la diferencia. Pidámosle al Señor que cada día nos haga crecer más porque sin su ayuda no somos capaces de vivir el reto de la fe en este mundo actual.

La imagen de “ser sal de la tierra” me hizo pensar en una de las formas en las que se obtiene la sal, es dejar que el agua salada se evapore y así dejé la sal, es una buena imagen para lo que significa ser cristiano que es dejarse transformar por Dios, que nos ayuda a dejar el hombre viejo para que el nuevo salga y así se convierta en una luz para los demás gracias a su ejemplo y la ayuda que da a los demás.

La luz se utiliza para iluminar y mostrar el camino, el cristiano como luz demuestra el camino al Padre por lo que tenemos una gran responsabilidad porque si la sal pierde su sabor ¿con qué lo puede recobrar? Lo que hagamos será algo que ayude a los demás o que les escandalice, nuestras acciones pueden influir para bien o para mal en los otros nuestras actividades no son indiferentes, sino que como en una balanza está de un lado o del otro, sube o baja uno de los lados.

«Sal para los otros, luz para los otros, porque la sal no se sazona a sí misma, siempre al servicio. La luz no se ilumina a sí misma, siempre al servicio. Sal para los otros, pequeña sal que ayuda en las comidas, pero pequeña. ¿En el supermercado la sal se vende por toneladas? No… En pequeñas bolsitas, es suficiente. Y después, la sal no se vanagloria de sí misma, porque no se sirve a sí misma. Siempre está allí para ayudar a los demás: ayudar a conservar las cosas, a condimentar las cosas. Siempre está el testimonio».
(Homilía del Papa en Santa Marta, 12 de junio de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar en familia antes de las comidas por esta semana (por lo menos).

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José Romero, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dios eseñame amar como tu me has amado.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Carlos y María son un matrimonio que tuvieron a su primer hijo cuando él estaba estudiando ingenería y ella medicina. Eran jóvenes esposos que estudiaban, trabajaban y cuidaban a su pequeño hijo. Casi siempre estaban haciendo algo, siempre se estaban esforzando y dormían muy poco ¿dónde sacaban sus fuerzas? La repuesta la tenemos en el evangelio de hoy.

Jesús desea ir a reposar con sus discípulos y al final termina enseñando, no una cosa sino muchas cosas a las personas que se le acercaron. Si Jesús quería reposar ¿de dónde saca las fuerzas? Este evangelio lo podemos leer en una clave de sacrificio para hacer el bien. Así como Carlos y María duermen poco para cuidar a su hijo, Jesús no reposa por las personas que se le acercaron. Pero debemos enfocarnos en otra cosa para ver el secreto de Dios, la fuente de sus fuerzas.

El evangelio nos dice que Jesús se compadeció y luego se puso a enseñar, la misericordia de Jesús es su secreto, el secreto de Carlos y María es el amor que le tienen a su hijo, el secreto de Dios es su amor. Porque el verdadero reposo de Jesús es amarnos, el mejor descanso de unos padres es estar con su hijo. Hoy podemos descrubrir que la gran fuente secreta de Jesús es su amor.

¡Es hora de amar! Porque el verdadero reposo es acoger a las personas, el verdadero reposo es amar. Probemos el secreto de Dios y amemos para estar con Él. Cristo no reposa solo, está con sus discípulos, solamente con un verdadero reposo un cristiano descansa con Cristo, solamente amando estoy con Dios amante ¡es hora de reposar! ¡Es hora de amar!

«Hay una dimensión de la experiencia cristiana que tal vez dejamos un poco en la sombra: la dimensión espiritual y afectiva. El hecho de sentirnos unidos al Señor por un vínculo especial, como las ovejas a su pastor. A veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de aquella voz, de la voz de Jesús Buen Pastor, que anima y fascina».
(Homilía del Papa Francisco, 7 de mayo de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer un acto de amor sin pensar en mí.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén

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Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que te pueda reconocer Señor en mis hermanos. Te pido la gracia de tener la valentía para ayudar a la gente que está en mi alrededor aunque implique hacer cosas difíciles.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

San Juan el Bautista era una persona que hacía la voluntad de Dios más allá de lo que los demás dijeran y decía las verdades a quienes se las tenía que decir. Esta convicción y vivencia de la fe le venía de haber experimentado a Dios en su propia vida. Para nosotros este encuentro viene en diversas maneras de la de San Juan, pero su valor sigue siendo el mismo. Una misa bien vivida, una charla, hablar con alguien de cómo solucionar los problemas que tenemos, un momento de oración en nuestra casa o en una iglesia, el ver un buen ejemplo que nos impulsa a hacer cosas buenas por los demás etc. en todas estas actividades o experiencias hay una cosa muy simple que es el dejarse tocar por Dios teniendo la actitud de quererlo y Dios que nos sale al encuentro de muchas formas.

Las personas pueden notar cuando alguien está convencido de lo que cree. Este creer que se hace obras y no le interesa tanto lo que otros piensen porque sus ideales le llevan a hacer todo lo que esté en sus manos para seguirlos y actuar conforme a ellos como es el caso de San Juan. Herodes admiraba a Juan, pero no era capaz de profundizar esta admiración y ante la presión social hace lo impensable.

Parece que el fin de Bautista es trágico por su muerte y que ésta lo ha parado de hacer tanto bien con su predicación al punto que la gente creía que él era el mesías enviado por Dios para salvar a su pueblo, pero su memoria aún la recordamos y creemos que él aun nos puede ayudar que su vida no fue en vano porque sus ideales eran grandes e hizo un compromiso de vida con ellos.

«El rey, ante todo, que creía que Juan era un profeta, lo escuchaba de buena gana, y hasta lo protegía, pero lo tenía en la cárcel. Estaba indeciso, porque Juan le reprochaba su pecado, el adulterio. En el profeta – explicó el Papa – Herodes sentía la voz de Dios que le decía: "Cambia de vida", pero no lograba hacerlo. El rey era corrupto, y donde hay corrupción, es muy difícil salir. Un corrupto que trataba de hacer equilibrios diplomáticos entre la propia vida, no sólo adúltera, sino también llena de tantas injusticias que llevaba adelante, y la conciencia de la santidad del profeta que tenía delante. Y no lograba desatar el nudo».
(Homilía del Papa Francisco en Santa Marta, 8 de febrero de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ir a confesión si lo necesito e invitar a alguien más al sacramento.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Leonardo Garzón, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dios mío, dame la gracia de despojarme de mí mismo, de mis caprichos y de mis seguridades para que, confiando plenamente en ti, pueda ser enviado como los apóstoles a llevar a los hombres la salvación que Tú nos has ganado. Amén.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".

Los discípulos se fueron a predicar la conversión. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

1. Dios nunca nos envía solos.
En el evangelio, Jesús llama a los doce y los envía de dos en dos. Él no los envía a cada uno por su cuenta. El apóstol es, ante todo, un testigo del amor de Dios, y para que exista verdadero amor debe existir la comunión. Los discípulos son principalmente enviados en parejas para dar testimonio de fraternidad cristiana. El verdadero apóstol es aquel que predica el Evangelio en compañía de otros y para el bienestar de otros. La buena nueva no es un mensaje que se debe esconder o acaparar egoístamente para uno solo, esta debe ser expresión de comunión y fraternidad.

2. «Les mandó que no llevaran nada para el camino...»
La segunda cosa que Jesús le pide a sus apóstoles es que confíen plenamente en el Padre, quien proveerá por todas sus necesidades durante el camino. El auténtico discípulo tiene un corazón desarraigado de las cosas materiales y de las seguridades que el mundo ofrece, haciendo de Dios su única seguridad.

Dios no nos pide cosas imposibles. No les dijo a los discípulos que no comieran, o que no se vistieran. Lo que sí les pidió es que confiasen en Él y Él velaría por ellos. Dios quiere que le veamos como Padre, cercano, protector, cariñoso y cuidadoso.

3. Predicar la conversión.
La finalidad de ser un discípulo enviado es transmitir a otros la alegría de Cristo resucitado que ha venido a salvarnos de las ataduras de la muerte. Jesús confiere a los apóstoles el poder de expulsar demonios y de ungir y curar a los enfermos como signos de la llegada de la salvación. El apóstol es enviado a apacentar el rebaño de Dios, a saciar las almas que tienen sed de Él; eso es lo que significa ser enviado a predicar la conversión. No se trata de juzgar al pecador y amonestar a quien a cometido el mal, por el contrario, se trata de ungir y curar a quien lo necesite, de modo que pueda volver a disfrutar del premio de la redención.

«La misión evangelizadora brota de la adhesión al regalo de la fe en Jesucristo, que recibimos por medio del Bautismo. Este don nos ha sido dado gratuitamente, se vive en el seno de la comunidad eclesial y gratuitamente lo anunciamos y compartimos con los demás. Es decir que lo vivimos en comunión “con todos” y somos enviados “para que llegue a todos”, sin excluir a nadie. Los animo a vivir estos días como una ocasión propicia para compartir y renovar juntos la fe y el compromiso apostólico, desde la dinámica de una Iglesia en salida, y que así puedan transmitir con valentía la esperanza y la alegría del Evangelio en cada uno de sus ambientes, teniendo en cuenta especialmente a los más necesitados y descartados de la sociedad».
(Mensaje a los jóvenes, S.S. Francisco, noviembre 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En una visita al Santísimo le pediré que purifique mi corazón para que pueda amar cada vez más como Él ama.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Miguel Ángel Pastrana, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, gracias por el regalo de estar aquí, ayúdame a estar con todo el corazón.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 9, 23-26

En aquel tiempo, Jesús le dijo a la multitud: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?

Por otra parte, si alguien se avergüenza de mí y de mi doctrina, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga revestido de su gloria y de la del Padre y de la gloria de los santos ángeles”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Cómo empezamos?, ¿dónde está la cruz?, ¿la cargamos? Nos quedamos en silencio esperando a que el Señor nos diga qué quiere que hagamos o a quién tenemos que perdonar. Esto está muy bien, y de seguro que el Señor nos va a responder a su debido tiempo. ¿Qué tal si nuestra cruz es estar en este momento de oración? De seguro tenemos muchas cosas que hacer; de seguro que hay cosas en nuestra vida que no entendemos y quisiéramos unas cuantas respuestas ya ahora.

Cristo, en este Evangelio, nos llama a unir toda nuestra vida a su sacrificio en la cruz. Por lo tanto, no hay ningún aspecto que no desee ver unido a Él. Jesús quiere ser el centro, el modelo y ejemplo de nuestra vida hasta en los detalles más pequeños. Y estar aquí es un momento muy importante que no está exento de cruz.

Cristo nos invita a toma la cruz de cada día ahora, en este momento. A decir un primer «sí». Pongamos primero nuestros cansancios, la aburrición (si la hay) y las cosas que nos preocupan, en sus manos. Esta es la parte de negarse a sí mismo. Luego tomemos nuestra cruz, es decir: digamos que «sí». Digamos que aceptamos estar cansados y preocupados, que todo vale la pena si podemos, aunque sea un minuto, estar con Él. Miremos qué hace: miremos cómo toma las preocupaciones y sonríe. Miremos cómo nos acompaña mientras camina.

Qué bueno sería que pudiéramos repetir este ejercicio cada vez que algo nos costara. Pero, aunque se nos olvide, Jesús está feliz de vernos en este momento aceptando su voluntad. Porque seguir la voluntad del Padre en el aquí y en el ahora, es lo más importante.

«Una multitud formada por individuos que solo miran sus propias necesidades sin darse cuenta de los demás y, por lo tanto, nunca descubren el sabor pleno de la vida. El individualismo impide la felicidad plena, porque excluye al otro del horizonte. Cuando sigo ciego ante el sufrimiento y la fatiga de los demás, en realidad estoy ciego ante lo que podría hacerme feliz: no se puede ser feliz solo. Jesús dice en el Evangelio con una frase lapidaria: “¿De qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?”».
(Discurso de S.S. Francisco, 16 de marzo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Durante el día encontraré dos momentos para agradecer al Señor el don de su presencia en mi vida.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
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00:13


Por: H. Pedro Cadena Díaz, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, Tú que eres hombre como yo, mírame y hazme sentir que me quieres de verdad, haga lo que haga, así como soy. Sólo Tú puedes hacer que yo sienta a Dios como mi Padre. En ti puedo sentir la mano de Dios que me quiere tocar y sanarme. Haz que hoy me deje tocar y sanar un poco más por mi Papá Dios. María, ven, hazme compañía; sin ti no sería lo mismo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ”. Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!”. La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Papá Dios te quiere decir algo hoy. Tal vez puedes entrar en el pasaje del Evangelio y descubrir qué es lo que te quiere decir. Lee e imagina que estás ahí, como uno de los personajes. Puedes revivir este pasaje como Pedro o un discípulo de los que están junto a Jesús, y ver cómo reacciona cuando llega Jairo a pedir ayuda; cómo se va con él a sanar a su hija. Puedes vivirlo como Jairo, y rogarle a Jesús por alguien que amas y que está sufriendo. Puedes vivirlo como la mujer que padecía flujo de sangre, que tiene algo que le pesa sobre los hombros y quiere que Jesús la cure, pero le da miedo decírselo. O como alguien de la multitud, que va siguiendo a Jesús y observa lo que Él hace. Entres como entres al pasaje, deja que te hable. Si el ver o escuchar algo o alguien te despierta un sentimiento, habla con Jesús sobre ello. Si quieres irte y ya no saber nada de Jesús, díselo. Y si quieres, deja que Él se te acerque y te toque con su mano sanadora…

«En esta página del Evangelio se entrelazan los temas de la fe y de la vida nueva que Jesús ha venido a ofrecer a todos. Entrando en la casa donde la muchacha yace muerta, Él echa a aquellos que se agitan y se lamentan y dice: “La niña no ha muerto; está dormida”. Jesús es el Señor y delante de Él la muerte física es como un sueño: no hay motivo para desesperarse. Otra es la muerte de la que tener miedo: la del corazón endurecido por el mal. ¡De esa sí que tenemos que tener miedo! Cuando sentimos que tenemos el corazón endurecido, el corazón que se endurece y, me permito la palabra, el corazón momificado, tenemos que sentir miedo de esto. Esta es la muerte del corazón. Pero incluso el pecado, incluso el corazón momificado, para Jesús nunca es la última palabra, porque Él nos ha traído la infinita misericordia del Padre. E incluso si hemos caído, su voz tierna y fuerte nos alcanza: “Yo te digo: ¡Levántate!”. Es hermoso sentir aquella palabra de Jesús dirigida a cada uno de nosotros: “yo te digo: Levántate. Ve. ¡Levántate, valor, levántate!”. Y Jesús vuelve a dar la vida a la muchacha y vuelve a dar la vida a la mujer sanada: vida y fe a las dos».
(Ángelus de S.S. Francisco, 1 de julio de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Jesús, ¿qué pasó en este tiempo que estuvimos juntos? ¿Qué me consoló, qué me hizo sufrir? Algunas cosas se han movido en mí hoy. Tal vez surgió un deseo o un rechazo. Tú sabes mejor que yo qué quiero y qué necesito, Jesús. Dámelo por favor. Tú me quieres ver feliz de verdad. Ayúdame a dejarte actuar en mi vida. María, gracias por acompañarme. Haz que hoy me atreva a dejar que Jesús tome mis manos, mi rostro… y viva con alegría, en mí, su entrega a mis hermanos.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a visitar a Jesús en la Eucaristía para agradecerle que me haya escogido para ser su apóstol y pedirle que viva más en mí su entrega a mis hermanos.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: Catholic.net

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, cúrame de mis heridas, mis enfermedades y todo aquello que me aleje de ti; ayúdame a reconocerme pecador y necesitado de tu gracia para poder vivir en carne propia tu amor y comunicarlo a los demás.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.

Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.

Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “Cómo te llamas?”. Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.

Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.

Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El endemoniado, después de haber tenido una experiencia fuerte de la misericordia de Dios, se siente impulsado por el Espíritu Santo a seguir a Cristo más de cerca; podríamos decir como sacerdote, consagrado o monja pero, para su sorpresa y la nuestra, Él le dice que le tiene otra misión en la que puede compartir las maravillas que Dios ha hecho en su vida; él mismo, con su vida, ya es un ejemplo de lo que Dios puede hacer con un alma que se deja tocar por Él. Después de haber experimentado la misericordia de Dios, se convierte en testigo de este amor divino y discípulo del Señor en sus circunstancias ordinarias como su vida en familia, el trabajo, con la gente y sus amigos que trata todos los días.

Así es como el Señor quiere tocar nuestra vida hoy porque no hay pecador sin futuro ni santo sin pasado; lo que tenemos que hacer es dejarnos tocar por su gracia, que es un amor inmensamente tierno, porque Él es nuestro padre y nosotros, sus hijos queridos. Es difícil porque la acción de su perdón implica reconocer nuestras debilidades y pecados y, también, un morir a nosotros mismos porque, con el perdón de Dios, una parte de nosotros muere y nos convertimos en personas renovadas que se preocupan por comunicar a los demás las maravillas de Dios que nos ha salvado, nos convertimos en apóstoles de la misericordia de Dios para que otros, también, puedan experimentar el amor de Dios y se extienda, así, su gracia entre los hombres.

«Es importante no pensar en el tema “Vete a tu casa" como una simple invitación a volver. No penséis en la “casa” como algo cerrado y limitado. Por el contrario, todo camino dado por el Señor es siempre un andar misionero para contar “lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti”. No olvidéis que seguís siendo una minoría entre vuestra gente. Todavía hay una mayoría que tiene el derecho y está esperando escuchar el anuncio del Evangelio. El mandato de Cristo, por lo tanto, sigue siendo urgente hoy para vosotros. Ahora os toca a vosotros construir una Iglesia-casa joven y alegre, llena de vida y de fraternidad. ¡Qué mediante vuestro testimonio los mensajes salvíficos de Dios lleguen al corazón de vuestros vecinos y compatriotas! ¡Siempre el testimonio nunca el proselitismo! “¿Cómo llevar a cabo esta tarea?” ? podríais preguntarme. Os propongo estas tres características para vuestro testimonio en este tiempo: honradez, responsabilidad y optimismo. Las tres van acompañadas del discernimiento.».
(Video mensaje a los jóvenes de S.S. Francisco, noviembre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ir a confesión, si lo necesito, e invitar a alguien más reflexionar sobre la misericordia de Dios y el sacramento de la reconciliación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José David Parra, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Creo Señor, pero aumenta mi fe; confió en ti Señor, fortalece mi esperanza; te amo Señor, ayúdame a amarte cada vez más. Haz Señor que viva y muera en tu santa presencia; que duerma y me levante siempre en tu santa Voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-40

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Dios, por el amor que le tenía al hombre, prometió enviarle un Salvador que le libraría de la esclavitud del pecado. Así pues, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo unigénito, Jesucristo, para que Él iluminara a aquellos que habitaban en tinieblas, les anunciara la salvación y les alcanzara la redención mediante su muerte y resurrección.

La “luz que alumbra a las naciones” (Lucas 2, 32), es la misma luz que emana del corazón de Cristo, que por el inmenso amor que nos tiene, ilumina nuestras vidas, para que nos veamos libres de toda oscuridad y esclavitud que nos viene del pecado y podamos caminar de su mano al puerto seguro de la salvación.

Podríamos considerar nuestra vida como un caminar hacia Dios; caminar que requiere un esfuerzo constante y consciente de una meta deseada: el cielo; con una motivación clara: el amor de Dios; y una entrega generosa de mi día a día, confiando en su Divina Providencia, que me ama y conoce qué es lo mejor para mí y para mi salvación.

Como a Simeón y Ana, el Señor quiere manifestarnos a través de Jesucristo su amor insondable y misericordia eterna. Dejémonos guiar pues por su espíritu divino que santifica a todo aquel que lo busca con sincero corazón.

«En el templo sucede también otro encuentro, el de dos parejas: por una parte, los jóvenes María y José, por otra, los ancianos Simeón y Ana. Los ancianos reciben de los jóvenes, y los jóvenes de los ancianos. María y José encuentran en el templo las raíces del pueblo, y esto es importante, porque la promesa de Dios no se realiza individualmente y de una sola vez, sino juntos y a lo largo de la historia. Y encuentran también las raíces de la fe, porque la fe no es una noción que se aprende en un libro, sino el arte de vivir con Dios, que se consigue por la experiencia de quien nos ha precedido en el camino».
(Homilía del Papa Francisco, 2 de febrero de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En este día de la vida religiosa, pide al Señor para que nos conceda vocaciones santas, que estén dispuestas a transparentar el amor y la luz de su corazón; pide también por todos aquellos religiosos que más lo necesiten en este momento.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Alexis Montiel, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús mío tu corazón es lo único que pido, dame fuerza y confianza para seguirte a donde sea.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”. Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!”. Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?”. Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Siempre que voy por la calle me preguntan alguna cosa de la religión, pudiese responder que hay una sola religión o que las verdades de la religión son superiores o que hay un más allá que llamamos cielo en el que va la gente buena… pero si todo esto es verdad, no sirve de nada si consideramos a Dios como un simple Juez o un relojero que no vuelve a meter la mano en nosotros, como decían algunos escritores.

Jesús es alguien, alguien que nos acompaña, alguien que nos protege, es el que da sentido a todas las cosas que hemos citado, y como es alguien, tenemos que llamarlo. Los apóstoles nos enseñan que no hay que tener miedo en preguntar y pedir las cosas, pedirle ayuda; si bien la ayuda que pedían los apóstoles era humana, Jesús nos ofrece una ayuda sobrenatural.

Hoy hemos dejado de pedir esa ayuda humana, pedimos cosas sobrenaturales, o que no son necesarias, pero no pedimos lo que realmente nos debería de importar, como un corazón capaz de perdonar o un poco de compañía; no pedimos con la confianza del amigo, no pedimos con la seguridad del niño que recibirá las cosas de su padre. Pidamos al Señor.

«Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida».
(Ángelus del Papa Francisco, 10 de agosto de 2014).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ir con alguien que te cueste perdonar e invitarle a pedir la gracia del perdón a Dios. O pide la gracia de no separarte del amor de Dios, y pídela por algún amigo tuyo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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