Artículos por "Evangelio meditado"

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23:39


Por: H. Jesús Salazar, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén. Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, que escuche tu voz en mi interior y pueda responderte con todo mi amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’. Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Dios quiere salir a nuestro encuentro e invitarnos a su banquete celestial, pero si no encuentra a nadie listo su salida sería en vano. Por eso cada día es una oportunidad para prepararnos a la fiesta del Señor en la que nos compartirá de sus cosas. El banquete de Dios es algo especial por lo que aun la llamada es especial no lo hace de cualquier forma, sino que en lo más profundo nos susurra: ven; pero escuchar esta voz no es fácil, se necesita el silencio y la atención adecuados de otro modo es imposible.

Nuestra disposición y respuesta también son importantes porque un banquete pierde mucho si la gente no acude. Nos podemos preguntar ¿por qué hay que ir al banquete? Porque parece que si no vamos nada sucede, todo sigue igual; pero hay cambios y cosas que a veces no nos damos cuenta de que pasan en nuestra vida, así son las consecuencias de nuestra respuesta a la invitación divina. Al final nos damos cuenta de que Dios es justo y misericordioso, sabe cómo amar a los que no lo aman y darles lo que ameritan aquellos que lo rechazan.

«Si somos nosotros los que nos movemos en procesión para hacer la comunión, nosotros vamos hacia el altar en procesión para hacer la comunión, en realidad es Cristo quien viene a nuestro encuentro para asimilarnos a él. ¡Hay un encuentro con Jesús! Nutrirse de la eucaristía significa dejarse mutar en lo que recibimos. Nos ayuda san Agustín a comprenderlo, cuando habla de la luz recibida al escuchar decir de Cristo: “Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Y tú no me transformarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te transformarás en mí”. Cada vez que nosotros hacemos la comunión, nos parecemos más a Jesús, nos transformamos más en Jesús. Como el pan y el vino se convierten en Cuerpo y Sangre del Señor, así cuantos le reciben con fe son transformados en eucaristía viviente. Al sacerdote que, distribuyendo la eucaristía, te dice: “El Cuerpo de Cristo”, tú respondes: “Amén”, o sea reconoces la gracia y el compromiso que conlleva convertirse en Cuerpo de Cristo. Porque cuando tú recibes la eucaristía te conviertes en cuerpo de Cristo. Es bonito, esto; es muy bonito. Mientras nos une a Cristo, arrancándonos de nuestros egoísmos, la comunión nos abre y une a todos aquellos que son una sola cosa en Él. Este es el prodigio de la comunión: ¡nos convertimos en lo que recibimos!».
(Audiencia de S.S. Francisco, 21 de marzo de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Decirle a Dios que es el rey de mi vida y aceptarlo con amor.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:44


Por: H. Pedro Cadena, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, gracias porque estás aquí para mí. Tú me conoces y sabes cuánto te necesito y te amo. Quiero que vivas cada vez más en mí. María, mi buena madre, intercede por mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mí lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’.

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Imagina esto: la persona que más quieres tuvo una operación en los ojos. Todo salió bien, pero por un tiempo deberá andar con lentes oscuros, y no verá bien. Vas saliendo del hospital con esta persona tan especial. Ella camina lento, insegura. ¿Qué haces?

El cariño y la delicadeza que pondrías en ayudar a tu amigo, mamá, pareja etc., adaptarte a su paso, sostenerla de cerca y caminar a su lado, todo esto refleja tu amor a esa persona. ¡Así es el amor de Jesús por nosotros! Él nos conoce mejor que nadie. Conoce nuestra historia, miedos, flaquezas, deseos profundos, talentos, alegrías, esperanzas... Y nos quiere tanto que se adapta a nosotros.

Esto lo vemos hoy en el Evangelio. Jesús no forzó a nadie. Sale e invita. Sale e invita. Sale e invita... Con una mirada llena de aceptación, amor, invitación a ser más amigo suyo. A Jesús no le importa si llegas antes o después, sino que llegues con Él y puedas ser feliz en Él, que es la única y verdadera felicidad.

Él nos acompaña en nuestro camino hoy, aquí y ahora. No tenemos que tener un pasado perfecto ni un presente en orden para ser aceptados por Jesús. De hecho, Él no espera a que vayamos a Él, sino que sale una y otra vez a buscarnos y a decirnos: Vengan a mí los que están cansados...y sus almas encontrarán descanso. (Cf. Mt 11,28-29)

«En realidad, esta “injusticia” del jefe sirve para provocar, en quien escucha la parábola, un salto de nivel, porque aquí Jesús no quiere hablar del problema del trabajo y del salario justo, ¡sino del Reino de Dios! Y el mensaje es éste: en el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a hacer su parte; y todos tendrán al final la compensación que viene de la justicia divina —no humana, ¡por fortuna!—, es decir, la salvación que Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección. Una salvación que no ha sido merecida, sino donada, para la que “los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos”. Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarse asombrar y fascinar por los “pensamientos” y por los “caminos” de Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de septiembre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a visitar a Jesús en la Eucaristía para estar con Él en silencio, dejaré que me hable al corazón, confiaré y aceptaré con alegría lo que me invite hacer.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:31


Por: H. Francisco Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la gracia de reconocer que tu voluntad en mi vida es un don y un camino hacia mi propia felicidad, superando las dificultades contigo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo." Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

De frente a la dificultad de seguir a Cristo, no nos podemos quedar con los brazos cruzados porque el tiempo pasaría sin que hiciéramos algo, más bien, en estas situaciones, nos ponemos a trabajar y empezamos a darnos cuenta de que la vida no es fácil, y hay que pedir la fuerza para amar a Dios con todo nuestro ser. Nuestra vida espiritual está compuesta de nuestro esfuerzo y la gracia de Dios, por eso, aunque el camino sea difícil lo podemos pasar con la ayuda de Dios.

La gran motivación que tenemos es la recompensa de una vida eterna; por eso vale la pena que en nuestro peregrinar terreno nos esforcemos por seguir el plan de Dios. Pidamos la gracia de ser fieles a Dios y reconocer que su misericordia y perdón siempre nos acompañarán.

«Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos, pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra. Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación».
(Mensaje S.S. Francisco, 20 de mayo de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a rezar por las vocaciones y mi propia vocación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:26


Por: H. Alexis Montiel, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, dame la gracia de permanecer fiel a tu llamada.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. Él replicó: “¿Cuáles?”.

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta? Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Dios nos da un regalo cada día, el regalo de seguirle con todo el corazón, de sabernos hijos suyos y de tener la certeza que Él está con nosotros. Este es el signo del seguidor de Cristo, la alegría; quien está triste por una mala noticia es alguien normal, pero quien se deja hundir por la desesperación, el odio, el pesimismo o la soledad no es seguidor de Cristo.

La tristeza no nos deja alzar la mirada, nos encierra en nosotros mismos y nos hace sufrir sin necesidad; la tristeza es autodestructiva, nos va carcomiendo por dentro, y se quiere filtrar en nuestra vida, se quiere transformar en nuestra frontera con la realidad, es más, todos los medios nos señalan catástrofes, desilusiones, terror… nos separan de las maravillas de las que estamos rodeados y nos aleja de la vida en Cristo.

Dios no nos quiere tristes, nos ama tanto que nos llena de sorpresas en cada momento, nos quiere alegrar el corazón y nos aleja de la tristeza. Alguna vez hemos pensado que la misa o la oración es triste o aburrida, pero siempre experimentamos la alegría de un Padre lleno de amor que nos acompaña.

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años».
(Exhortación apostólica Evangelii gaudium de S.S. Francisco, n. 1).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ir a una Iglesia y poner delante de Jesús y María mis tristezas, para que ellos me acompañen en mi pesar y transformen mi llanto en alegría.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:51


Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que hoy pueda convencerme un poco más del amor que Tú me tienes, Señor, enciende en mí el fuego de tu amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir uzsawan bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús es el enviado de Dios Padre y como tal nos vino a revelar lo que significa el amor que Dios tiene por nosotros. En este sentido el fuego de Cristo es su deseo de que los hombres se den cuenta de cómo es el amor de Dios, la tarea de anunciar a Cristo se resume fácilmente en esto: hacer que la gente conozca al Dio que desde un principio los amó hasta el extremo. Esta es la misión de todo cristiano porque como sus seguidores estamos llamados a compartir la buena nueva que nos vino a revelar y hacer nuestro mayor esfuerzo en acercar a la gente a Dios.

Parte del amor que Dios nos muestra es ayudarnos a comprender que no todo en la vida es fácil y que si confiamos en Él aprenderemos a sobrellevar el sufrimiento.

«Para participar en la edificación de una sociedad abierta, plural y solidaria, es esencial desarrollar y asumir constantemente y sin flaquear la cultura del diálogo como el camino a seguir; la colaboración, como conducta; el conocimiento recíproco, como método y criterio. Este es el camino que estamos llamados a recorrer sin cansarnos nunca, para ayudarnos a superar juntos las tensiones y las incomprensiones, las máscaras y los estereotipos que conducen siempre al miedo y a las contraposiciones; y así abrir el camino a un espíritu de colaboración fructífera y respetuosa. En efecto, es indispensable oponer al fanatismo y al fundamentalismo la solidaridad de todos los creyentes, teniendo como referencias inestimables de nuestro actuar los valores que nos son comunes».
(Discurso de S.S. Francisco, 30 de marzo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hablarle de Dios a una persona, no teóricamente, sino me experiencia de amor.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:21


Por: H. Edison Valencia, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Padre, concédeme la gracia de sentirme tu hijo, aunque sea el más pequeño pero que siempre te pueda llamar Papá.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Después les impuso las manos y continuó su camino.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«De los que son como ellos es el Reino de los cielos». Cuando yo era pequeño me acuerdo de que le pedía cosas a mis padres, las cuales debía llevar al colegio. Llegaba a mi casa hacia mi petición y después me ponía a jugar, realmente no sabía de donde salían las cosas que yo pedía, pero al otro día estaban allí, listas para llevar al colegio.

De esta es la confianza de la que hoy nos habla el Evangelio, de que seamos delante de Dios niños, que seamos los niños en brazos de su Padre y que jamás lo soltemos, pues con Él estaremos siempre seguros. O acaso ¿quién de nosotros no sentía seguro cuando estaban sus padres a su lado? ¡Cuánta más confianza y seguridad nos debe dar el estar con Dios Padre, nuestro Padre eterno!

Pero muchas veces es difícil ser hijo, y ¿qué me falta a mí para dejar ser a Dios mi Padre? Tantas veces nos aferramos en nuestras seguridades pasajeras mientras dejamos a un lado las seguridades eternas que nos ha prometido el Padre eterno.

Pidamos la gracia a María santísima que siempre vivió como una niña ante los hijos de Dios y así poder estar un día delante del Padre celestial.

«Dios es Padre, el más tierno de los padres, y desea la confianza de sus hijos. ¡Cuántas veces sospechamos de Él!, ¡sospechamos de Dios! Pensamos que puede enviarnos alguna prueba, privarnos de la libertad, abandonarnos. Pero esto es un gran engaño, es la tentación de los orígenes, la tentación del diablo: insinuar la desconfianza en Dios. María vence esta primera tentación con su heme aquí. Y hoy miramos la belleza de la Virgen, nacida y vivida sin pecado, siempre dócil y transparente a Dios».
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de diciembre de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Que en este día pueda presentarme ante mi Padre y decirle que siempre voy a querer ser su hijo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:26


Por: H. Leonardo Garzón, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, gracias por regalarme este tiempo contigo. Gracias por escogerme y amarme tanto. María, hazme un poco más como tú, un reflejo del amor de Dios para quien encuentre. Ayúdame a dejarme amar y guiar por Dios, como tú lo hiciste.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”.

Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’ De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”.

Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.

Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Piensa en la persona que más quieres en la tierra. ¿Qué quiere decir «tratarla bien»? ¿Es sólo no golpearla e insultarla? ¿Es no faltarle al respeto? Seguramente tu amor por esta persona especial incluye estos aspectos, pero va mucho más allá de ellos: tú vives para hacerle el bien, el mayor bien que puedas, siempre que puedes.

Algo así pasa a veces con nuestra visión de la vida y la visión que Dios tiene. En el Evangelio de hoy, vemos que los fariseos tienen una visión reducida del matrimonio: para ellos es una cuestión de ley. Para Jesús, en cambio, es una cuestión de amor radical, libre, total, fiel, fecundo, y por eso es intocable. Es verdad, en el matrimonio hay reglas. Jesús mismo nos da una en este pasaje: Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio. Sin embargo, el matrimonio va mucho más allá de las reglas. Es darse totalmente, es navegar juntos por las aguas de la vida, de la mano de Dios y de la comunidad, en mutuo apoyo, ternura y sumisión... En definitiva, es un reflejo de la Trinidad, que es comunidad de vida y amor.

Jesús, ¿cómo es mi visión del matrimonio? ¿De mi familia? ¿De mis amistades, del trabajo? Dame tus ojos, para que pueda ver las cosas como tú y vivirlas en plenitud.

«Para los fariseos, en cambio, la cuestión es se puede o no se puede. Y la vida cristiana, la vida según Dios, según esta gente, está siempre en el “se puede” y “no se puede”, para ponerlo a prueba. Pero cuando escucha estas cosas, el corazón de Jesús sufre y va más allá; va arriba, va arriba. La pregunta es sobre el divorcio, sobre el matrimonio: para ellos, el matrimonio parece que fuera “se puede o no se puede”; hasta qué punto debo ir adelante, hasta qué punto no. En cambio, Jesús va arriba y llega hasta la creación y habla del matrimonio que tal vez es la cosa más hermosa que el Señor hizo en aquellos siete días».
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de mayo de 2018, en santa Marta).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a visitar a Jesús en la Eucaristía para hacer una oración especial por todos los matrimonios que están pasando por dificultades.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:22


Por: H. Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que te lleve en mi corazón, Señor, para que todo el que me vea pueda verte a ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Él hace sentir el poder de su brazo: dispersa a los de corazón altanero, destrona a los potentados y exalta a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide sin nada.

Acordándose de su misericordia, viene en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y se regresó a su casa.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando una persona está llena de Dios se nota porque irradia algo especial. La presencia de Dios en nuestras vidas es importante porque más allá de las innumerables gracias que recibimos, se cultiva una actitud de vida que todo el que se acerca a nosotros puede notar: Dios está en nosotros.

La voluntad de Dios es que podamos vivir amando y haciendo el bien como Él nos ha mostrado, esto nos llevará a tener en mente quienes somos y como nos debemos comportar en todo momento. La acción por excelencia del que vive para Dios es el servicio porque implica ayudar a alguien más, olvidándose de uno mismo y diciéndole a Dios: Tú sabes que quiero amarte más en la gente que me rodea porque el que no ama a su prójimo que ve no puede amar a Dios que no ve.

Después de haber ayudado a alguien movidos por el amor de Dios que nos impulsa a servir no nos queda más que agradecer a Dios por todos los dones recibidos y las experiencias que Él nos dejó vivir, el espíritu de agradecimiento surge de una vida entregada a otros porque ya esto es un dar gracias a Dios por la vida.

«La joven va al encuentro de la anciana buscando las raíces y la anciana profetiza y renace en la joven regalándole futuro. Así, jóvenes y ancianos se encuentran, se abrazan y son capaces de despertar cada uno lo mejor del otro. Es el milagro que surge de la cultura del encuentro donde nadie es descartado ni adjetivado; sino donde todos son buscados, porque son necesarios, para reflejar el Rostro del Señor. No tienen miedo de caminar juntos y, cuando esto sucede, Dios llega y realiza prodigios en su pueblo. Porque es el Espíritu Santo quien nos impulsa a salir de nosotros mismos, de nuestras cerrazones y particularismos para enseñarnos a mirar más allá de las apariencias y regalarnos la posibilidad de decir bien —“bendecirlos”— sobre los demás; especialmente sobre tantos hermanos nuestros que se quedaron a la intemperie privados quizás no sólo de un techo o un poco de pan, sino de la amistad y del calor de una comunidad que los abrace, cobije y reciba».
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de mayo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Darle gracias a Dios por las grandes cosas que ha hecho en mi vida, aun las que no puedo entender todavía.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Pablo Méndez, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame la sabiduría para reconocer qué es los que quieres para mí y los que me rodean, y dame la fuerza para hacerlo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad, y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El amor es la fuerza que nos mueve a corregir a las personas que amamos porque no queremos que se pierdan. Cuando se trata de personas que no amamos esta fuerza es menor, pero de todas formas debemos ser conscientes que como hijos de Dios estamos unidos todos por este vínculo divino, somos hermanos en Cristo, así es como cada vez que vemos a alguien que está haciendo las cosas mal debemos salir a su encuentro para ayudarle y que no se pierda una de las ovejas del Señor.

El hecho de que seamos hermanos en Cristo nos ilumina para entender porque cuando nos reunimos, Dios nos escucha, principalmente cuando estamos reunidos en nombre de Cristo, que es el Hijo por excelencia. Teniendo en mente el amor que Dios nos tiene es más fácil dar ese amor a los demás, incluso al extremo como san Maximiliano Kolbe que hoy recordamos.

«Cada vez que rezamos pedimos que nuestras ofensas sean perdonadas. Se necesita valor, porque al mismo tiempo nos comprometemos a perdonar a los que nos han ofendido. Debemos, por tanto, encontrar la fuerza para perdonar de corazón al hermano como tú, Padre, perdonas nuestros pecados, para dejar atrás el pasado y abrazar juntos el presente. Ayúdanos, Padre, a no ceder al miedo, a no ver la apertura como un peligro; a tener la fuerza para perdonarnos y caminar, el valor de no contentarnos con una vida tranquila, y a buscar siempre, con transparencia y sinceridad, el rostro del hermano. Y cuando el mal, agazapado ante la puerta del corazón, nos induzca a encerrarnos en nosotros mismos; cuando la tentación de aislarnos se haga más fuerte, ocultando la sustancia del pecado, que es alejamiento de ti y de nuestro prójimo, ayúdanos nuevamente, Padre. Anímanos a encontrar en el hermano el apoyo que tú pusiste a nuestro lado para caminar hacia ti, y tener el valor de decir juntos: “Padre nuestro”».
(Oración del Padre Nuestro, S.S. Francisco, 31 de mayo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscar un acercamiento con esa persona que se ha alejado de la fe.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. José Alberto Rincón Cárdenas, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que esté dispuesto a correr el riesgo de volver a ser como un niño.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10.12-14

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?".

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: "Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos". Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Solamente quien tiene un corazón endurecido puede no conmoverse ante la inocencia de un niño. Y es que la ternura y espontaneidad de un infante nos recuerda de una época en nuestra propia vida en que todo parecía más simple, en que -en toda sinceridad- nos hacíamos menos complicaciones.

Sin embargo, más allá de este elemento nostálgico, hay una razón más profunda por la que Jesús nos llama a ser nuevamente como niños. Dicho motivo está relacionado con nuestra pequeñez, es decir, nuestra debilidad. Un niño no teme ser incapaz de hacer algo, porque sabe que alguien más le ayudará a conseguirlo; un niño no tiene miedo de ser débil y dejar que otros vean que lo es.

¡Qué diferente es la visión del adulto, que aparenta ser perfecto e irreprochable en todo! Ahí es donde se equivoca. No se da cuenta, pero detrás de esa máscara esconde una actitud verdaderamente torcida: decir ‘no’ a ser como niños es rehusarse también a dejar que Cristo sea el salvador de nuestra vida. Quien actúa así ciertamente no podrá jamás entrar en el Reino de los Cielos.

Cuando Jesús se acerque a ti, existe la posibilidad de que sea recibido por un letrero que diga: ‘Se busca salvador, interesados tocar a la puerta’; o bien por otro letrero que además indique: ‘El puesto ya fue ocupado por mí mismo, no molestar.’ De ti depende si quieres abrir tu corazón a Él o pedirle que siga su camino en busca de alguien que sí esté dispuesto a correr el riesgo.

«Usted dijo una expresión que es conmovedora: la “cultura del niño”. Hoy tenemos que retomarla. La cultura de los niños. Hay una cultura de sorpresa al ver crecer, ver cómo se sorprenden con la vida, cómo entran en contacto con la vida. Y debemos aprender a hacer lo mismo. Esa senda, ese camino que todos hemos hecho como niños, debemos reanudarlo. Usted citó el Evangelio de Marcos: “Dejad que los niños...”; pero también hay otros pasajes del Evangelio en los que Jesús va aún más lejos: no dice solamente que se acoja a los niños y que quien les acoge le recibe a Él, sino que va más allá: “Si no os volvéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos”. Y esto es lo que la cultura del niño debe enseñarnos. De alguna manera debemos volver a la sencillez de un niño y sobre todo a la capacidad de sorprendernos. ¡Las sorpresas! Nuestro Dios es el Dios de las sorpresas, y debemos aprender esto».
(Saludo improvisado de S.S. Francisco en el Encuentro con los miembros del Instituto de los Inocentes, 24 de mayo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy viviré de cara a Dios con sencillez, no buscando dar una impresión de ser alguien que no soy.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Pablo Méndez, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Que en este día pueda yo, Señor, continuar amándote con mi pequeña entrega de amor. Especialmente ahora, que me dispongo para hablar contigo, concédeme la gracia de no desear nada más que encontrarte a ti… Tan solo éso me basta.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 17, 22-27

En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar”. Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza.

Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: “¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?” Él les respondió: “Si lo paga”.

Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?” Pedro le respondió: “A los extraños”. Entonces Jesús le dijo: “Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muy querida alma:

Has leído que mis discípulos se llenaron de tristeza al escuchar de mi pasión y muerte. Es difícil sufrir, pero quizá lo sea más el ver sufrir a alguien que amas entrañablemente, ¡y qué decir si se sufre sin ninguna culpa! El corazón llora sangre delante de una enfermedad incomprensible, delante de la muerte del inocente. Escucho ese grito que sube desde lo más profundo de tu corazón: «¿Por qué, Dios?, ¡¿por qué?!»

¿Sabes?, no soy de piedra. Tengo un corazón que también sufre… y sufre contigo…¡y sufre por ti! No soy indiferente a tu dolor. Sufro contigo, a tu lado. Muchas veces me sientas en el banquillo de los acusados y me preguntas iracundo el porqué del dolor y de la muerte… ¡como si Yo jamás hubiera sufrido! Mira la cruz. Dime, ¿todavía crees que no te entiendo?

Yo, en carne propia, he experimentado la traición de los amigos, la injusticia e ingratitud de los hombres, el dolor de los inocentes y hasta la muerte atroz. ¿Qué más necesito hacer para que veas que no soy indiferente a tu dolor?

Tú me preguntas porqué, y Yo te digo: Porque te amo. Es cierto que es más difícil amar que ser indiferente; es peor sufrir que no sufrir; nos da más miedo morir que vivir; es más desagradable llorar que no llorar… pero también es cierto que es mucho más hermoso llorar y ser consolado que jamás haber llorado; es mejor morir y resucitar que nunca haber muerto; es más bello sufrir y ser consolado que jamás haber sufrido… es mil veces mejor amar y ser correspondido que nunca haber amado por miedo a ser rechazado. Aquí me tienes. Quiero secar tus lágrimas, quiero resucitarte a una vida nueva, quiero sufrir a tu lado y consolarte… quiero amarte como nadie te puede amar. ¿Me lo permites?

Dios dice: ¡No más! He visto la aflicción, he oído el clamor, he conocido su angustia. Y ahí se manifiesta el rostro de nuestro Dios, el rostro del Padre que sufre ante el dolor, el maltrato, la inequidad en la vida de sus hijos; y su Palabra, su ley, se volvía símbolo de libertad, símbolo de alegría, de sabiduría y de luz.

«Y recuerdo también las palabras de la doctora que estaba a mi lado: “En su mayoría morirán, porque tienen malaria, fuerte, y están desnutridos”. Yo lo escuché. ¡No, ¡esto ya no debe suceder! El sufrimiento de los niños es, sin duda, el más difícil de aceptar. El gran Dostoievski se preguntaba: “¿Por qué sufren los niños?”. Tantas veces me pregunto lo mismo: ¿Por qué sufren los niños? Y no puedo encontrar una explicación. Solo miro al Crucificado e invoco el amor misericordioso del Padre por tanto sufrimiento».
(Mensaje de S.S. Francisco, 2 de marzo de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hacer una oración especial por los enfermos, especialmente si son niños, para que encuentren en Cristo su fortaleza.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Abraham Cortés, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor concédeme renovar en mi vida la convicción de mi principio y fin. Que en el experimente la fuerza y belleza del don de la vida.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón.

Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.

Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales.

El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el Evangelio de hoy podemos palpar como Jesús nos revela y abre el amor de su Padre, de nuestro Padre. En sus palabras podemos experimentar y encontrar lo que somos para Él, como nos mira y cuanto nos ama. Quizás al leer este pasaje evangélico podemos fijar nuestra atención en la llamada que el Señor nos hace a estar preparados para el día en que seamos llamados a dar cuentas delante de Él sobre lo que hicimos y cómo actuamos en nuestra vida. De ello puede nacer un deseo o actitud a vivir en constante espera y cuidado, pero posiblemente motivado por el miedo o el temor a ese día, en que el Señor vendrá. Sin embargo, Jesús al inicio nos dice «no temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino...».

El Señor nos invita a no temer sino a confiar. Nos llama a esperar ese día con paz y sencillez. Nos invita a vivir para el cielo, porque para eso hemos sido creados. Él desea que nuestra vida aquí en la tierra sea guiada e impulsada por Él, que vivamos con y en Él. Es por ello por lo que detrás de estas palabras podemos escuchar el corazón del Señor que nos dice quiénes somos: sus hijos. Nos abre su corazón y nos revela cuanto nos ama y como desea que estemos y vivamos con Él. En sus palabras descubrimos que Él es nuestro creador.

El Señor nos invita a descubrir la belleza de lo que significa vivir como los criados que están esperando a que su Señor regrese, que nuestra vida es para ir al cielo. No como criados que esperan con temor, sino como hijos que anhelan y desean la venida de su Señor, de su Padre. Que en nuestra vida, en medio de la luz o de la oscuridad tenga siempre esta convicción.

«El Evangelio recomienda ser como los siervos que no van nunca a dormir, hasta que su jefe no ha vuelto. Este mundo exige nuestra responsabilidad y nosotros la asumimos completa y con amor. Jesús quiere que nuestra existencia sea trabajosa, que nunca bajemos la guardia, para acoger con gratitud y estupor cada nuevo día que Dios nos regala. Cada mañana es una página en blanco que el cristiano comienza a escribir con obras de bien. Nosotros hemos sido ya salvados por la redención de Jesús, pero ahora esperamos la plena manifestación de su señoría: cuando finalmente Dios sea todo en todos. Nada es más cierto en la fe de los cristianos que esta “cita”, esta cita con el Señor, cuando Él venga. Y cuando este día llegue, nosotros, los cristianos, queremos ser como aquellos siervos que pasaron la noche con los lomos ceñidos y las lámparas encendidas: es necesario estar listos para la salvación que llega, listos para el encuentro. ¿Habéis pensado, vosotros, cómo será el encuentro con Jesús, cuando Él venga? Pero, será un abrazo, una alegría enorme, ¡una gran alegría! ¡Debemos vivir a la espera de este encuentro!».
(Audiencia de S.S. Francisco, 11 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscar vivir mi día de hoy como ofrecimiento al Señor y de cara a Él.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, en este momento quiero dejar de verme y ponerte como la luz que ilumine mi día. Así, lograré salir de una actitud egoísta para poder vivir actos de generosidad y caridad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El vivir para los demás no es fácil. El donar nuestro tiempo sigue y seguirá costando. El trabajar para otro siempre implicará renuncia de uno mismo. La invitación es morir en nuestros deseos, nuestros sueños, y comenzar a vivir para los demás.

Caridad, generosidad, entrega, estamos llamados a vivir una serie de virtudes que nos impulsan a salir de nosotros mismos, y poner al centro a los demás. Esta es la actitud de apertura y desinterés de uno mismo. Esto se puede escuchar muy bonito como meta, como ideal. Sin embargo, en la realidad, en el día a día, cuesta. La caridad es el acto más noble, más valioso y al mismo tiempo es el más exigente.

Piensa en un momento al cual esperabas con ansia, un momento que era clave para el proyecto que habías realizado con esmero y dedicación, un momento importante para ti. Si hubiese llegado un amigo que te necesita con gran urgencia ¿Cuánto te hubiese costado decir que sí? ¿Renunciarías a tus sueños y proyectos?

Y... ¿si no fuese un amigo, sino un desconocido? Es aquí el reto que tiene la fe, el ver en cada persona a un amigo, a un hermano, a Cristo mismo. Él no ha renunciado a sueños y proyectos, sino que ha renunciado a estar lejos de nosotros. Ha tomado un rostro humano, ha querido vernos no solo como Dios sino también con ojos humanos. De forma que siente como nosotros sentimos, lucha como nosotros luchamos, y renuncia a su vida, así como también podemos renunciar a la nuestra.

Por mucho que cueste la entrega, el servicio, se puede tener la certeza de que siempre dejará un sabor dulce, una sensación de felicidad, un sentimiento de haber hecho lo correcto. Cristo, por ejemplo, no sólo murió en un madero, sino que la resurrección dio al final, una gota dulce a toda la pasión. Él nos recuerda con su testimonio que hay más alegría en dar que en recibir.

«Nosotros, cristianos, creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda. Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo. También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo».

(Mensaje de S.S. Francisco, Pascua de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Intentaré ver los ojos de Cristo en todas las personas.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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Por: H. Jose Torres, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor que abra mi corazón a tus inspiraciones, y así poder cumplir siempre tu santa voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Estas palabras de Jesús nos invitan preguntarnos qué tan desprendidos somos de nuestros criterios para dejar que el Espíritu hable en nuestros corazones, y cuan dócil soy en sus manos para dejarme modelar por Él.

Cargar con nuestra cruz y seguir a Cristo es esa nuestra misión, nada simple pero tampoco imposible, Dios jamás pedirá cargar una cruz que nosotros no podamos cargar. Hoy es un buen momento para contemplar la cruz y ver como Cristo desde el patíbulo nos bendice, con sus brazos extendidos sobre el madero, con ademan de sacerdote eterno. Contemplemos sus llagas donde brota la gracia y la misericordia.

«Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles» la fuerza de nuestros días se funda en la esperanza de una vida eterna, de una vida colmada de misericordia de amor, y es eso lo que nos tiene que motivar a vivir todos los días, con el corazón puesto en Cristo, buscando trasformar mis actividades de la vida ordinaria en extraordinarias.

Lo maravilloso de nuestras actividades es que podemos hacerlas no como las hace el mundo, sino como las haría Jesús en sus años de vida oculta. Pensemos en María santísima, como sería su trabajo en casa de Nazaret, cuanto amor pondría en todo lo que hace sabiendo que servía al Rey de reyes, cuantos detalles tendría para con su prójimo, con sus vecinos, parientes, etc, pidamos a nuestra madre del cielo que nos ayude a ser siervos humildes, que aprendamos a servir a nuestro Padre del cielo como lo hizo ella porque «La santidad "grande" está en cumplir los "deberes pequeños" de cada instante».

«No se trata de una cruz ornamental, o ideológica, sino es la cruz de la vida, es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor, por los padres, por los hijos, por la familia, por los amigos, también por los enemigos; la cruz de la disponibilidad a ser solidario con los pobres, a comprometerse por la justicia y la paz».

(Ángelus de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En cualquier momento del día, rezar un ave María, pidiendo que mi alma este siempre cerca de Dios.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
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Por: H. José Romero, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor ayúdame a verte a mi lado.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-23

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Algunas personas me han preguntado si soy feliz, para algunos no es entendible ser religioso y al mismo tiempo ser feliz, ¿qué hay de felicidad en ser religioso? ¿Qué hay de alegría en ser cristiano? El Evangelio nos da un primer paso para responder estas preguntas.

Conocer a la persona que te ama es la mayor dicha que le puede ocurrir a un hombre o a una mujer, vivir el amor es la dicha que todos buscamos. En mi caso, y en la de todos los cristianos, la persona que nos ama de manera incondicional es Dios, nuestro Padre y nuestra dicha radica en que sabemos que Jesús es Dios, que Jesús es esa persona que todos deberíamos buscar.

La mayor dicha de todo cristiano es conocer que Jesús es la persona que nos ama, que es Dios. Pero no basta reconocerlo. Después de que san Pedro responde, Jesús lo nombra la piedra sobre la que edificará su Iglesia, ahora por amor le tocará corresponder al amor de Cristo.

Un cristiano es feliz, yo soy feliz, porque conociendo la persona de Cristo se a quién debo amar. Soy feliz porque he encontrado a la persona que amo, he encontrado a mi Dios y vivo el amor con Él.

Sabemos que muchos de nosotros sabemos que Jesús es Dios, que es la persona que nos ama, somos dichosos porque es el primer paso para corresponder al mayor amor de mi vida, el primer paso para vivir cada día el amor. ¿Tú que esperas para vivirlo?

«Contemplar la vida de Pedro y su confesión, es también aprender a conocer las tentaciones que acompañarán la vida del discípulo. Como Pedro, como Iglesia, estaremos siempre tentados por esos “secreteos” del maligno que serán piedra de tropiezo para la misión. Y digo “secreteos” porque el demonio seduce a escondidas, procurando que no se conozca su intención, […] Contemplar y seguir a Cristo exige dejar que el corazón se abra al Padre y a todos aquellos con los que él mismo se quiso identificar, y esto con la certeza de saber que no abandona a su pueblo. Queridos hermanos, sigue latiendo en millones de rostros la pregunta: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. Confesemos con nuestros labios y con nuestro corazón: “Jesucristo es Señor”. Este es nuestro cantus firmus que todos los días estamos invitados a entonar. Con la sencillez, la certeza y la alegría de saber que “la Iglesia resplandece no con luz propia, sino con la de Cristo. Recibe su esplendor del Sol de justicia, para poder decir luego: ´Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”»
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Buscar vivir como un cristiano alegre, vivir amando, al estilo de Cristo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:33


Por: H. Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, en este momento quiero dejar de verme y ponerte como la luz que ilumine mi día. Así, lograré salir de una actitud egoísta para poder vivir actos de generosidad y caridad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El vivir para los demás no es fácil. El donar nuestro tiempo sigue y seguirá costando. El trabajar para otro siempre implicará renuncia de uno mismo. La invitación es morir en nuestros deseos, nuestros sueños, y comenzar a vivir para los demás.

Caridad, generosidad, entrega, estamos llamados a vivir una serie de virtudes que nos impulsan a salir de nosotros mismos, y poner al centro a los demás. Esta es la actitud de apertura y desinterés de uno mismo. Esto se puede escuchar muy bonito como meta, como ideal. Sin embargo, en la realidad, en el día a día, cuesta. La caridad es el acto más noble, más valioso y al mismo tiempo es el más exigente.

Piensa en un momento al cual esperabas con ansia, un momento que era clave para el proyecto que habías realizado con esmero y dedicación, un momento importante para ti. Si hubiese llegado un amigo que te necesita con gran urgencia ¿Cuánto te hubiese costado decir que sí? ¿Renunciarías a tus sueños y proyectos?

Y... ¿si no fuese un amigo, sino un desconocido? Es aquí el reto que tiene la fe, el ver en cada persona a un amigo, a un hermano, a Cristo mismo. Él no ha renunciado a sueños y proyectos, sino que ha renunciado a estar lejos de nosotros. Ha tomado un rostro humano, ha querido vernos no solo como Dios sino también con ojos humanos. De forma que siente como nosotros sentimos, lucha como nosotros luchamos, y renuncia a su vida, así como también podemos renunciar a la nuestra.

Por mucho que cueste la entrega, el servicio, se puede tener la certeza de que siempre dejará un sabor dulce, una sensación de felicidad, un sentimiento de haber hecho lo correcto. Cristo, por ejemplo, no sólo murió en un madero, sino que la resurrección dio al final, una gota dulce a toda la pasión. Él nos recuerda con su testimonio que hay más alegría en dar que en recibir.

«Nosotros, cristianos, creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda. Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo. También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo».

(Mensaje de S.S. Francisco, Pascua de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Intentaré ver los ojos de Cristo en todas las personas.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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23:48


Por: H. Jose Torres, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor que abra mi corazón a tus inspiraciones, y así poder cumplir siempre tu santa voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Estas palabras de Jesús nos invitan preguntarnos qué tan desprendidos somos de nuestros criterios para dejar que el Espíritu hable en nuestros corazones, y cuan dócil soy en sus manos para dejarme modelar por Él.

Cargar con nuestra cruz y seguir a Cristo es esa nuestra misión, nada simple pero tampoco imposible, Dios jamás pedirá cargar una cruz que nosotros no podamos cargar. Hoy es un buen momento para contemplar la cruz y ver como Cristo desde el patíbulo nos bendice, con sus brazos extendidos sobre el madero, con ademan de sacerdote eterno. Contemplemos sus llagas donde brota la gracia y la misericordia.

«Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles» la fuerza de nuestros días se funda en la esperanza de una vida eterna, de una vida colmada de misericordia de amor, y es eso lo que nos tiene que motivar a vivir todos los días, con el corazón puesto en Cristo, buscando trasformar mis actividades de la vida ordinaria en extraordinarias.

Lo maravilloso de nuestras actividades es que podemos hacerlas no como las hace el mundo, sino como las haría Jesús en sus años de vida oculta. Pensemos en María santísima, como sería su trabajo en casa de Nazaret, cuanto amor pondría en todo lo que hace sabiendo que servía al Rey de reyes, cuantos detalles tendría para con su prójimo, con sus vecinos, parientes, etc, pidamos a nuestra madre del cielo que nos ayude a ser siervos humildes, que aprendamos a servir a nuestro Padre del cielo como lo hizo ella porque «La santidad "grande" está en cumplir los "deberes pequeños" de cada instante».

«No se trata de una cruz ornamental, o ideológica, sino es la cruz de la vida, es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor, por los padres, por los hijos, por la familia, por los amigos, también por los enemigos; la cruz de la disponibilidad a ser solidario con los pobres, a comprometerse por la justicia y la paz».

(Ángelus de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En cualquier momento del día, rezar un ave María, pidiendo que mi alma este siempre cerca de Dios.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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